Lenta atención en centros de salud por alta demanda

A las 05:00 empiezan a llegar los pacientes para hacer la columna y estar entre los primeros que cogen turno para ser atendidos en el centro de salud de la coop. Pancho Jácome.

Entre los usuarios, que a las 07:00 del miércoles pasado ya sumaban más de 100 en los exteriores del lugar, estaba Verónica Jaime junto a su hija Ámbar Rodríguez, de 14 años, quien llevaba más de una semana con dolor en una muela. Pero, según Jaime, en las consultas anteriores no se la habían extraído por falta de anestesia en el área de Odontología.

“No hay aparatos para limpieza y desde hace una semana nos dicen que regresemos, solo le dieron pastillas para el dolor”, reclamaba Jaime, quien a las 11:00 aún esperaba que llamen a su pequeña para los controles de temperatura, talla y peso.

A su lado estaba Gladys Rubira cargando a su primogénita de apenas dos meses de edad, porque tenía gripe. “Le dieron una amoxicilina, pero no todas las medicinas completas. Me mandaron a comprar unos jarabes para la tos”, indicó.

La demora en la atención médica y toma de pruebas así como la no entrega de ciertas medicinas y vitaminas son las principales quejas de los usuarios de centros y subcentros del Ministerio de Salud Pública (MSP).

En el que se encuentra ubicado en la cdla. Martha de Roldós, Gregorio Chóez, de 65 años, llegó el miércoles pasado a las 05:00 junto a su esposa, María Rivera, para que la atiendan en Medicina General porque tenía un dolor en la espalda. “Son las 10:00 y la doctora aún no nos atiende. Le tocaba el turno dos pero todavía no la llaman...”, lamentó porque a su cónyuge le descontarían el día de trabajo en un taller de costura.

Chóez también llevó a su hija de 3 años para que la atiendan en Pediatría porque llevaba dos semanas con tos. Sin embargo, ahí le indicaron que por una nueva modalidad tenía que llamar previamente al teléfono 600-1192 del centro de la Martha de Roldós para que le programen una cita con el doctor.

“No es como antes que uno venía y enseguida cogía el tique y la hacía ver. En las anteriores veces que he venido sí dan jarabes y pastillas pero hay veces que no hay para la gripe y hay que comprar afuera”, dijo.

En otro de los centros donde los usuarios se quejan por la demora en la atención es el de las calles Cuenca y Noguchi.

A las 06:00 de ayer llegó Blanca Rumiñahui junto a sus dos hermanas, quienes se desocuparon cinco horas después. “Yo tenía el turno Nº 4 y recién ahorita (10:45) salgo de consulta. La doctora llegó como a las 07:30, pero la gente que saca las carpetas (Estadística) llegó tarde, siempre hay problemas ahí”, indicó. Aunque reconoce que se han agilitado las citas para los exámenes porque antes las programaban hasta después de 30 días, pero ahora se las planifican en los próximos tres días.

Ella lo atribuye a que se ha reducido el número de usuarios porque solo se está atendiendo a los moradores de calles aledañas, y a los otros los mandan a los centros cerca de sus casas.

Es por este motivo que en los tres pisos del lugar hay avisos que advierten que se debe entregar copias de cédula y de una planilla de servicios básicos al momento de hacer el registro.

Algunos funcionarios de los centros y subcentros atribuyen la congestión de los servicios y las horas de espera a la falta de personal médico y de enfermería. En el área de salud de la isla Trinitaria, al sur, solo hay 36 médicos y 9 enfermeras –divididos entre siete centros– para atender a una población de 253.723 habitantes, explica el coordinador técnico Carlos Vera Ramírez. Y agrega que lo ideal, según parámetros establecidos por la Organización Mundial de la Salud, es un doctor por cada 500 habitantes, y una enfermera por cada 700.

En el subcentro de salud de la cooperativa Nueva Granada, en el Guasmo norte, solo hay 7 galenos y dos auxiliares de Enfermería para atender a los 16.000 moradores del sector.

Tanto usuarios como funcionarios esperan que los servicios mejoren con la inversión de 25 millones de dólares que la ministra de Salud, Carina Vance, anunció que se haría este año para la readecuación de estos centros. “Para aquellos que ya existen y que no cumplen con estándares de licenciamiento que nosotros tenemos que garantizar que cumplan”, dijo el pasado 30 de enero.