Preparación para las pruebas de la Senescyt genera gastos a padres

El nuevo proceso de admisión a las universidades y escuelas politécnicas del país, que puso en vigencia la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia Tecnología e Innovación (Senescyt), ha causado mucha preocupación a Bélgica Moya.

Ella es madre de la abanderada y la mejor egresada del centro Nueva Semilla, pero esas distinciones no la han favorecido a la hora de elegir la Universidad de Guayaquil para seguir la carrera de Odontología.

Afuera de las oficinas de la Asociación de Profesores de la Universidad de Guayaquil (APUG), donde su hija se capacita para rendir la prueba de aptitud a la que deberán someterse los aspirantes el próximo 18 de febrero, la mujer señalaba que "no importa ningún esfuerzo que (su hija) haya tenido sino el puntaje en estas pruebas".

Moya inscribió a su hija en los talleres que ofrece este gremio para preparar a quienes se registraron en el plan piloto del Sistema Nacional de Admisiones (SNA) para lograr un cupo en la Universidad de Guayaquil, Escuela Politécnica del Ejército, Instituto Tecnológico Superior Central Técnico, Universidad Estatal de Milagro y Universidad Técnica de Babahoyo.

Igual preocupación tiene Cecibel Contreras. Ella vino de Naranjito a Guayaquil para registrar a su hija Helen Montoya, de 16 años, quien terminó en el colegio fiscal Otto Arosemena Gómez, de Milagro.

Para Contreras, este nuevo sistema de admisión tiene sus ventajas y desventajas. Primero, añadió, porque ya no debió realizar colas o amanecerse para inscribir a su hija en el preuniversitario, como lo vivió el año pasado con su otra hija. Y la desventaja es que debe competir con otros alumnos más para lograr una matrícula en la Universidad Estatal, que tiene un cupo establecido.

"Esto es un gasto adicional", dijo, al referirse a la capacitación que debe pagar para que se prepare su hija.

Dentro del plan piloto que aplicó la Senescyt para cinco universidades figura la Estatal, con un registro de 42.272 aspirantes.

Igual opinó Narcisa Barros mientras esperaba a su hijo John Nieto Barros, de 17 años, quien inició ayer las clases de capacitación: "Me parece bien este sistema establecido por el Gobierno porque entrarán realmente los estudiantes que quieran estudiar". En las instalaciones de esta asociación, en dos aulas, los docentes Fernando Carrillo y María Elena Pin impartían clases de Lógica y Matemáticas y de Desarrollo del Pensamiento Humano, en su orden. Según un miembro de este gremio, más de cien personas se habían inscrito a la capacitación que tiene un costo de 25 dólares. Son tres módulos en los que se impartirán, entre otras, materias como Lectura Crítica y Redacción Científica.