Martes 31 de enero del 2012 Comunidad

Obra al filo del estero incluye la reubicación de 18 familias

 

Katiuska Lecaro dijo que en noviembre pasado personal del Municipio le notificó que debía salir del área donde levantó su vivienda, al borde del estero Salado.

Katiuska Lecaro dijo que en noviembre pasado personal del Municipio le notificó que debía salir del área donde levantó su vivienda, al borde del estero Salado.

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La casa en la que vive Katiuska Lecaro Morán es de cemento, pero se asienta sobre puntales de madera que se muestran endebles y que sobresalen entre las aguas del estero Salado.

Según el Municipio, la vivienda no presta “condiciones favorables para la convivencia familiar”, por lo que será demolida en medio de las tareas de regeneración urbana que cumple la entidad en la ribera del estuario, entre los puentes Patria y Portete, en el suroeste de la ciudad, en una extensión de al menos 2.300 metros lineales.

El mismo diagnóstico desfavorable recibieron otras 17 casas, la mayoría de cañas, cuyos ocupantes serán reubicados en estructuras de cemento, levantadas por el mismo Cabildo en las inmediaciones. Un bloque de seis casas de una planta, adosadas de tres en tres, se construyen en las calles Argentina y la 32, a siete cuadras de donde Lecaro vive actualmente con su esposo e hija de 8 años.

La constructora Raúl Espinosa Muñoz, a cargo de la regeneración en la zona, levanta otros conjuntos habitacionales en las calles 40 y Argentina y en la 18 y Letamendi.

Mientras en el borde del estero, la misma compañía adecenta especie de balcones para que accedan los moradores, entre ellos Cinthya de Morales, cuya casa de madera se ubica en la 34 y Francisco de Marcos.

La casa de madera, levantada hace 30 años, según su propietaria, fue pintada de celeste; así también otras del área dentro del plan de regeneración, cuyo costo alcanza $ 1’200.000, según Wilfrido Matamoros, presidente de la Fundación Guayaquil Siglo XXI.

Las obras entre los puentes Patria y Portete abarcan las calles Maldonado, Francisco de Marcos, Letamendi, San Martín y Argentina. Comprenden la sexta etapa de la regeneración en este sector, delimitado entre el puente El Velero y el puente Portete. Unas 30 familias han sido reubicadas en esa franja.

Los trabajos incluyen también la construcción de ductos de evacuación de aguas servidas. Con ello se frena la contaminación del estero porque las aguas negras de las casas ya no desembocan en el estero, destacó Matamoros.

“Se les entrega (a quien no lo tenga) un kit sanitario. Esto es un baño, que comprende un lavado y un servicio higiénico”, remarcó el funcionario.

Del otro lado del estero, del lado de la av. Barcelona, donde no hay asentamientos humanos en el borde del estuario, las obras implican la construcción de áreas de esparcimiento.

Los arreglos en los esteros evitan que continúen las invasiones y, por ende, que se siga rellenando con tierra el brazo de mar, como ha sucedido en el mismo sector y en otros de Guayaquil.

Matamoros refirió que en la isla Trinitaria, en el sector de la cooperativa Quiñónez, se construye, en cambio, un muro de hormigón de 800 metros con este mismo propósito.


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