- ENE. 28, 2012 - Foto - Comunidad - EL UNIVERSO
Al mediodía de ayer toda la barriada de la cooperativa Tiwintza se congregó para recibir los restos de Bella Perea y Milena Gómez, después fueron trasladados hasta el recinto Las Piedras, cantón Paján, para su entierro.
Moradores intentaban rescatar algún objeto que le sirva a los familiares, en medio del lodo y escombros del muro.
El dolor se apoderó ayer de la cooperativa Tiwintza, en el bloque 12 de Flor de Bastión.
Allí, los familiares y vecinos de Bella Teresa Perea Perea (34 años) y de su hija Milena Daniela Gómez Perea (9 años), recibieron los ataúdes con sus restos.
Ellas murieron a las 18:15 como consecuencia de la caída de un muro y el desmoronamiento del terreno donde se asentaba su vivienda de caña y zinc después del torrencial aguacero que cayó en la ciudad la tarde y noche del pasado jueves.
“Estaba en la puerta y sentí un remezón, les dije a mis hijos que vayamos porque algo le había pasado a la vecina, quisimos hasta traer una grúa, pero no se pudo salvarla, cuando la sacamos estaba mal después de una hora en la tierra”, contó José Zambrano, quien vive enfrente de la vivienda.
Explicó que el terreno donde se emplazaba la casa es muy frágil y se fue ablandando de a poco con los días lluviosos.
“Vi a mi vecina lavando en la tarde, minutos después escuché un estruendo y pensé que era un trueno, cuando abrí la puerta toda la tierra tapó la casa de caña”, contó Lenny Jiménez, quien agregó que Perea tenía unos diez años viviendo en esa zona.
Mientras, la pequeña Gabriela Gómez, de 2 años, hija y hermana de las víctimas, dormía ayer en casa de un tío, recuperándose de los golpes. La niña fue salvada por Milena, quien en el derrumbe la protegió con su cuerpo.
Familiares comentaron que la tragedia ocurrió mientras Perea preparaba la merienda para sus familiares. El ruido de las rocas y lodo alertó a los vecinos que intentaron salvar a los habitantes de la casa, pero las tareas se complicaron por lo pesado del muro y la tierra.

Milena, la hija mayor, como la conocían en el barrio, era considerada una de las mejores alumnas del sexto básico de la escuela fiscal Johnny Von Lippke (a pocos metros del lugar), por lo que iba a recibir un diploma este lunes.
Su tío, Wilmer Perea, mostró con dolor una carta que la pequeña había escrito horas antes de morir a un padrino en el extranjero, quien la ayudaba a través de una fundación para financiar sus estudios.
El hombre afirmó que guardará el escrito para cuando su otra sobrina crezca y así recuerde a su hermana mayor.
Madre e hija fueron veladas durante la tarde junto al sitio de la tragedia y después se preveía trasladarlas al recinto Las Piedras del cantón Paján (Manabí), donde serán sepultadas.
Mientras, ayer los vecinos removían el lodo para rescatar alguna pertenencia. Esto ante la presencia de autoridades que llegaron para evaluar los daños y qué tipo de ayuda darían al viudo, Daniel Gómez.
El Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) se encargó de los servicios exequiales, pues la fallecida era beneficiaria del bono.
El gobernador Roberto Cuero indicó que estos hechos se producen por permitir asentamientos no consolidados.
El Municipio, en cambio, señaló que no ha dado permiso para la construcción de la casa y menos, en las condiciones en que fue levantada.
Algunos moradores aprovecharon la presencia de Cuero para reclamar obras municipales y estatales que resuelvan sus problemas, como falta de servicios básicos y vivienda.