- ENE. 27, 2012 - Foto - Comunidad - EL UNIVERSO
Moradores trataban de rescatar lo que quedó de la casa de Bella Teresa Perea, en el bloque 21 de Flor de Bastión.
El sector de la vía a Daule, a la altura de La Florida, también se anegó. Los vecinos debieron transitar con el agua arriba de las rodillas. La gráfica fue tomada de la cuenta de Zoyli Ch.
Ciudadela Socio Vivienda 1, ubicada en el sector de Nueva Prosperina. La foto fue captada por Mario Morales.
En el centro de la ciudad se vivieron los estragos de la lluvia, se formaron correntadas de agua.
La Metrovía colapsó ayer. Los usuarios esperaron por más de dos horas embarcar unidades en la estación de Sucre y P. Carbo.
El deslave que provocó la muerte de dos personas se produjo en el bloque 3 de Flor de Bastión.
Varias calles de la ciudadela Huancavilca, al sur de la urbe, se anegaron por la fuerte lluvia que cayó desde la tarde de ayer.
Las paradas de la Metrovía se llenaron de gente, debido a que los articulados no pudieron transitar con facilidad por el aguacero.
En algunos tramos de la vía a Daule se formaron correntadas de agua, lo que dificultó el tránsito vehicular.
Velas colocaron los vecinos en el lugar donde quedaron aplastadas Teresa Perea y su hija en Flor de Bastión bloque 3.
El fuerte aguacero que se registró ayer en la urbe provocó dos muertes. Ítalo Perea, dirigente del sector del bloque 21 de Flor de Bastión, indicó que en el bloque 3 un deslave que arrasó con una casa provocó la muerte de la manabita Bella Teresa Perea (35 años) y de su hija, Milena Gómez Perea (10 años).
La casa quedó totalmente en escombros, por lo que esta mañana, los moradores trataban de limpiar el lugar para rescatar lo que se salvó del desastre.
Pese a que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) pronosticaba solo lloviznas para la tarde de ayer, sobre la ciudad cayó un torrencial aguacero que inundó prácticamente a todos los barrios.
El torrencial se produjo alrededor de las 16:30 y en pocos minutos las calles quedaron convertidas en ríos, lo que afectó el tránsito vehicular.
En varias avenidas como la vía a Daule, del Bombero, Casuarina, Juan Tanca Marengo, Carlos Julio Arosemena, Las Monjas, 25 de Julio, Quito, entre otras, el agua sobrepasó el nivel de las aceras.
Tal fue la magnitud de la precipitación que muchos automotores sufrieron desperfectos y se quedaron averiados en medio de las calles, lo que caotizó aún más el tráfico.
Incluso la fuerte lluvia estuvo acompañada por una espesa bruma que dificultó la visibilidad de los choferes, tanto en la ciudad como en el vecino cantón Samborondón.
La Comisión de Tránsito del Ecuador pidió a los ciudadanos encender las luces y conducir con precaución para evitar desgracias personales.
En las redes sociales algunas personas reportaron que uno de los puntos más críticos fue la ciudadela Socio Vivienda, en el sector de la Nueva Prosperina, donde el agua alcanzó una altura de un metro.
Asimismo, en barrios como Las Orquídeas, Los Vergeles, El Cóndor, Los Álamos y otras zonas del norte de Guayaquil se registraron inundaciones.
En el bloque 21 de Flor de Bastión se reportó la caída de dos viviendas.
La situación se complicó porque la lluvia coincidió con el periodo de aguaje, lo que dificultó el drenaje pluvial.
Asimismo, en la terminal aérea se autorizaron solo despegue de las aeronaves, mientras que se restringieron temporalmente los aterrizajes.
De igual manera, el sistema de transportación Metrovía colapsó. Gran cantidad de usuarios quedaron atascados en las distintas paradas, pues los articulados no pudieron hacer sus recorridos por la inundación en las vías por donde circulan los buses. Además durante el aguacero los conductores no respetaron el carril exclusivo.
Augusto Carzola, técnico del Inamhi, indicó que según el registro del pluviómetro, ubicado en la ciudadela universitaria, se produjo una precipitación de 20,9 milímetros.
Indicó que las lluvias registradas en los últimos días se deben al aporte de humedad proveniente del sur del país, conocido como la Vaguada.