Miércoles 11 de enero del 2012 | 07:39 Migración

Un ecuatoriano sin trabajo es obligado a pagar una hipoteca ajena en España

JAIME CEVALLOS | BARCELONA

BARCELONA. Luis Alberto Gómez Mendieta acudió la noche del lunes a una de las plataformas de afectados por las hipotecas de L’Hospitalet de Llobregat.

BARCELONA. Luis Alberto Gómez Mendieta acudió la noche del lunes a una de las plataformas de afectados por las hipotecas de L’Hospitalet de Llobregat.

“Ayudé a unos dizque amigos a comprar un piso (departamento) sirviéndoles como aval y ahora el banco me reclama a mí la deuda, porque ellos no pagan”.

Así de claro es el testimonio de Luis Alberto Gómez Mendieta, un guayaquileño de 50 años de edad que ve cómo la vida que construyó en España desde principios del 2000 se cae a pedazos, no solo por una deuda que no es suya, sino porque dentro de poco no tendrá el dinero ni para pagar su propia hipoteca. Y como las desgracias no vienen solas, Gómez tampoco tiene trabajo.

El 2009 fue el año en que este guayaquileño comenzó su particular viacrucis. Después de haber sobrevivido trabajando de mozo de almacén en varias empresas, Gómez se quedaba sin empleo. Por cosas del destino, en esa misma época comenzaron a llegar a su casa las cartas de un banco, conminándole a pagar las cuotas del piso de sus amigos, a aquellos que había servido como garante.

“Yo hablé con ellos y me dijeron que solucionarían el problema. Pero no lo hicieron y más bien se fueron de vacaciones por tres meses a Ecuador. Creo que podían haber hecho algo más para cumplir con el banco”, dice Gómez, tras enfatizar que a partir de ahí se resquebrajó la amistad.

“Éramos muy amigos. Nos conocimos hace ocho años en un parque y esa familia le ayudó a mi esposa cuando no tenía trabajo ni papeles. Por eso accedí a prestarme como garante cuando compraron el piso”.

Gómez Mendieta cobró el subsidio de desempleo hasta diciembre del 2010. Una parte del dinero lo destinaba al pago de su hipoteca que asciende a 635 euros al mes. El sobrante lo ahorraba en el banco, en previsión de que su condición de desempleado no cambiase.

“Un día fui al banco y vi que me habían embargado la poca plata que tenía, como parte de la deuda de mis amigos. A ellos les reclaman 150.000 euros, que en teoría tendré que pagarlos yo”, comenta.

Gómez Mendieta afirma que actualmente vive de una ayuda de 400 euros mensuales que le otorga  la Generalitat de Cataluña, la llamada Renta Mínima de Inserción destinada a apoyar a las personas que no disponen de los medios económicos suficientes para atender las necesidades esenciales de la vida cotidiana, mientras se les prepara para su inserción o reinserción social y laboral.

“Me mantengo con eso y con un sueldo pequeño que recibe mi mujer en una empresa de limpieza. Sin embargo, es muy difícil sobrevivir y me planteo la posibilidad de dejar de pagar mi propia hipoteca por falta de medios”.

Luis Alberto Gómez Mendieta emigró a España hace doce años y vive en L’Hospitalet de Llobregat con su mujer y sus dos hijos que tienen 21 y 15 años de edad.

Enlace corto:

Diseño

© Copyright 2012. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.