Benjamín Fernández: 'No se puede decir 'soy democrático' y acallar otras voces'

Por Xavier Reyes
QUITO.- Benjamín Fernández es un periodista paraguayo. Director de Radio Libre y editor del diario financiero 5 Días que ha seguido la situación de la prensa en Ecuador y en otros países. Se muestra preocupado por la posición del gobierno de Rafael Correa en contra de los periodistas.

¿Cómo ve usted el ejercicio del periodismo en Ecuador?
Con mucha preocupación y temor de que el poder político termine acabando con el contrapoder. En realidad, no es una pelea contra los propietarios de los medios, porque la prensa va a salir todos los días y es la gente la que se decide por un periódico, una radio o un canal de televisión. No se puede decir 'soy democrático' al mismo tiempo que se acalla a las voces disidentes o se busca, a través de subterfugios jurídicos, establecer un régimen de amordazamiento como ha ocurrido con EL UNIVERSO en Ecuador.

¿Cuál es la diferencia frente a otros momentos en que la relación de la prensa y el poder también fue tensa?
El conflicto de poder y contrapoder mide la salud de la democracia. Es lo que pasó en Paraguay, cuando el gobierno (de Alfredo Stroessner, 1954-1989) ejercitaba una forma autoritaria de la misma manera que está ocurriendo ahora en Ecuador. Para muchos de los que hemos padecido el cierre de periódicos y guardado prisión, es como ver -por segunda ocasión- una película de terror en un país hermano.

Lo que sucedió en Paraguay fue en una dictadura.
Una dictadura que se disfrazaba de democracia. Stroessner fue a elecciones durante 35 años y ganaba como gana (Hugo) Chávez en Venezuela; con todos los elementos propios de un sistema autoritario. Se disfrazaba de democrático y en el fondo era una perfecta dictadura. De todo esto quien pierde es la sociedad en su conjunto.

¿Y qué es lo que pierde?
La posibilidad de resolver pacíficamente sus conflictos. Cuando alguien acalla a alguien, le cierra la boca a otro, lo único que queda es resolver el conflicto por la vía violenta. Una de las grandes virtudes y ventajas de los regímenes democráticos, con libertad de expresión y de prensa, es que pueden resolver sus conflictos a través de la discusión, de las posiciones críticas...

¿Y cuál es el espacio de los periodistas en ese escenario?
Los periodistas son los intermediarios entre las voces críticas, subjetivas, y permiten agregar elementos que favorezcan a las personas que leen un periódico, escuchan una emisora o ven un canal de televisión. En definitiva, los periodistas acercan posiciones y visiones para que la gente saque sus conclusiones y tome sus decisiones.

¿Cree que el conflicto tiene vías de solución?
La posibilidad siempre está abierta, pero evidentemente la movida tiene que darse desde el poder político. Casi siempre la lógica del poder político se da en base a la reacción que la sociedad tenga contra ese tipo de acciones. El punto de inflexión para resolver una situación como esa es un golpe de racionalidad bastante extraño en los gobiernos que se creen con muchísimo poder o se da por una gran manifestación de la ciudadanía que siente que cuando le cierran un medio o persiguen a sus periodistas, en el fondo, están acallando a sus propias voces en democracia.