- ENE. 04, 2012 - Foto - Economía - EL UNIVERSO
El informe ambiental contempla la perforación de 30 pozos, una mitad en la plataforma Tiputini y los otros en la Tambococha.
La decisión del presidente Rafael Correa de alargar hasta diciembre del 2012 el plazo para concretar la iniciativa de mantener el crudo del Yasuní en tierra y obtener $ 3.500 millones de la comunidad internacional, no detiene la programación del denominado plan B, que impulsa el Ministerio de Recursos Naturales No Renovables y Petroamazonas, para la explotación de los campos petroleros Tambococha y Tiputini (TT).
Las dos entidades estatales ya cuentan con el estudio de impacto y manejo ambiental y de no concretarse la iniciativa de no explotación, se cuenta con toda la información para solicitar las licencias ambientales y explotar dichos yacimientos.
El estudio ambiental fue elaborado por la Consultora Energy and Enviromental Consulting de Quito y es indispensable para solicitar la licencia al Ministerio del Ambiente. Por ese trabajo Petroamazonas pagó el 27 de julio $ 299.985,71.
De acuerdo con el estudio, Petroamazonas planea perforar 30 pozos productores, 15 en la plataforma Tiputini y otros 15 en la de Tambococha. A esa infraestructura se suman dos pozos reinyectores de las aguas de formación que se generen en los dos campos.
Además se agrega la construcción de al menos 10 kilómetros de líneas de oleoductos y de un centro denominado Facilidades de Proceso Tiputini que será una central de bombeo del crudo hasta un punto de almacenamiento que se ubicará en el bloque 31, que también ocupa parte del Parque Yasuní.
En términos de espacio estos trabajos significarán desbrozar 13,2 hectáreas en el campo Tiputini y otras 16,8 en el campo Tambococha. El centro de facilidades de Proceso Tiputini (que está fuera del parque, pero es parte de una zona conservada) ocupará 5 hectáreas y se incluye una superficie de 1,7 hectáreas para un muelle pequeño en el río Tiputini.
Estas obras requieren la construcción de una vía de acceso desde un muelle, que estará ubicado en la zona de Chiruisla, en la orilla del río Napo, hasta las plataformas. “Para realizar estas actividades se requerirán cortes de vegetación y movimientos de tierras”, menciona el plan de manejo ambiental.
Los taladros de perforación dispondrán de 3 generadores de 1.365 kW cada uno. El ruido que provoquen estos equipos incidirá directamente en la fauna que habita el parque. El sistema de Lodo (aguas contaminantes, producto de la extracción del petróleo) será tratado y dispuesto en zonas de amortiguamiento bajo el mecanismo de piscinas que serán monitoreadas para verificar su funcionamiento.
El crudo de Tambococha, que está en el interior del parque, se recolectará en un ducto (que incluirá una línea para el cable de fibra óptica y otro de transmisión de energía eléctrica) y “en el camino se incorporará la producción de la plataforma Tiputini que llevará el fluido a la central de bombeo”.
Ese oleoducto debe cruzar el río Tiputini y el estudio recomendó que sea por debajo del río mediante el sistema de perforación horizontal y la instalación de dos válvulas automáticas colocadas en las riberas del río. Ello requerirá la instalación de un taladro que utilizará 1,5 hectáreas de terreno.
Y para la carretera de acceso se recomienda abrir una franja de 30 metros como derecho de vía.
El estudio señala que el área total de selva a destruirse representa un 0,0017% del total del Parque Nacional Yasuní que cuenta con un área de 982.000 hectáreas. Lo que no dice es que en la mayoría del Parque Yasuní y la reserva Huaorani existe explotación petrolera como en el bloque 31 y 21 de Petroecuador, los bloques 14 y 17 de las empresas chinas, el bloque 16 de Repsol y el bloque 10 de Agip.
Los técnicos que realizaron el estudio hicieron un recorrido por la línea por donde pasará el oleoducto, recogieron muestras en 19 puntos y registraron la presencia de 227 especies vegetales, 79 tipos de mamíferos (el 20% de los registrados en el país). En la misma ruta se registraron 1.800 aves de 296 especies. Además 121 especies de anfibios y reptiles, es decir, el 36,89% de lo reportado en el país. En cuanto insectos, se registraron 911 escarabajos de más de 17 especies.
El estudio determina que el 57% del total de especies de aves se catalogó como poco común.