Alberto Dahik: Expupilo y luego rival de León vuelve a casa con la venia de Rafael

Fue León Febres-Cordero quien lo llevó a la arena política. Sin embargo, ante los ojos de su mentor, Alberto William Dahik Garzozi dio un salto de polo a polo. Pasó de "niño pródigo de la economía" a "terrorista económico".

Apenas tenía 31 años cuando entró al gobierno de Febres-Cordero (1984-1988). Primero fue su asesor económico (1984-1986). Luego, presidente de la Junta Monetaria, de febrero a junio de 1986, y ministro de Economía, el más joven del gabinete, de junio a septiembre de 1986, cuando fue destituido por el Congreso por las medidas económicas que tomó, en política monetaria, para enfrentar la baja de los ingresos petroleros.

Dahik ¬descendiente de libaneses y nacido en Guayaquil el 27 de agosto de 1953¬ había mantenido un perfil técnico durante su gestión. Sin embargo, su intervención en el pleno, ante su inminente censura, hizo que se destacara. En su discurso ¬fluido, analítico, firme¬ mostró más argumentos técnicos que políticos y un manejo académico de la economía. Se debía a su formación: se graduó en Economía y Matemáticas Puras en Western, Ontario, y es doctor en Economía por la Universidad de Princeton, en Estados Unidos.

El Parlamento lo censuró, aunque el fallecido expresidente dijo luego que mantuvo a Dahik como asesor hasta el último día de su gobierno y que, como la destitución le impedía ocupar de nuevo un cargo público, se le pagaba con "gastos reservados", la misma figura que, menos de una década después, lo exiliaría en Costa Rica durante 16 años.

Antes de entrar a la política, Dahik había sido consultor, profesor, asesor económico de las cámaras y articulista de este Diario. Allegados creían que para Febres-Cordero pesaba la amistad de su futuro ministro con Carlos Julio Emanuel, exgerente del Banco Central, quien llevó a Dahik a la entidad como subgerente y gerente técnico.

Era, además, cercano a Ricardo Noboa Bejarano (amigos desde el colegio Cristóbal Colón), entonces socialcristiano, quien años después, en 1994, se enemistaría con el exmandatario por el "pacto de la regalada gana", entre el Partido Social Cristiano (PSC) y los roldosistas.

Pero Dahik ya se había alejado de su maestro en la política, pues prefirió al debilitado Partido Conservador, al que se afilió en julio de 1987, antes que al PSC. En menos de un año ya era director de la agrupación y logró ser diputado nacional en 1988.

Entonces la política estaba cargada de discursos acartonados e incluso de golpes. Él mismo recibió uno en el Congreso, en 1990, por oponerse al pacto entre el PSC, el CFP y el PRE, que, entre otras cosas, incluía una amnistía para Abdalá Bucaram. Un diputado roldosista le lanzó un cenicero a la cabeza.

Dahik ya quería saltar del Congreso a Carondelet. La carta presidencial del PSC era, por primera vez, Jaime Nebot. Esto ocasionó que Sixto Durán-Ballén se desafiliara del PSC ¬que había descartado postularlo¬ y presentara su candidatura.

Es así como, en una alianza entre el Partido Unidad Republicana (PUR) ¬creado para esas elecciones¬ y el Partido Conservador, dos excolaboradores de Febres-Cordero llegan hasta el Palacio de Gobierno, el 10 de agosto del 1992. Analistas y políticos han coincidido en afirmar que Dahik fue el mentalizador del primer modelo verdaderamente neoliberal en Ecuador.

La transformación de la estructura económica contemplaba políticas de ajuste monetario, el impulso de la privatización de amplios sectores de la economía (energía eléctrica, hidrocarburos, telecomunicaciones), la reducción del aparato burocrático estatal (de ahí la creación del Conam) y la desregulación. Durante su gestión se expidieron también la Ley de Modernización y la Ley de Instituciones Financieras, que otorgó a los bancos mayor poder financiero.

Alberto Acosta, en su libro Breve historia económica del Ecuador, dice que la política económica seguida desde 1992 sembró las raíces de la crisis, pues se favoreció la inversión financiera especulativa y no la producción. Allí sostiene que el contenido real de la modernización que se impulsaba era la privatización.

El proyecto, sin embargo, sufrió un revés cuando, en urnas, la población se opuso a la privatización del sector público, en especial, de la seguridad social.

Aun así fue considerado como el vicepresidente con mayor poder. Sus enemigos políticos decían que era él quien mandaba. En un artículo publicado en diario Hoy, el 10 de febrero de 1995, se señala que Dahik inauguró un "estilo vicepresidencial que combina el poder absoluto con la venia reverencial, en el que él manda aunque a nombre de Sixto". Se añade que la "encarnizada oposición" que el político enfrentaba era el resultado de haber sido "el que gobierna".

Todo empezó cuando Dahik comentó en una reunión con directivos de medios que el Ejecutivo se encontraba sometido a un permanente chantaje (dinero, partidas para organismos seccionales o nombramientos) de diputados y jueces a cambio de la aprobación de leyes y la elaboración de sentencias.

Se encendió un escándalo político y pasó de acusador a acusado. Xavier Neira y Rafael Cuesta, entonces diputados del PSC, presentaron una denuncia en su contra el 15 de agosto de 1995 por mal manejo de los llamados gastos reservados. Con dinero que el Ministerio de Finanzas le depositaba a la Vicepresidencia se abrieron cuentas en el Banco del Pacífico. Según Dahik, lo hizo así para que la Contraloría pudiera revisarlas.

Eran fondos secretos, del Presupuesto General, que debían emplearse en el mantenimiento de la seguridad del Estado y el orden público, según un reglamento de 1967. Luego, con base en una resolución de julio de 1984, los gastos debían usarse para "asegurar la estabilidad del Estado o Gobierno". Después, en 1993, se expidió un 'clasificador' que les dio la categoría de imprevistos y amplió su uso.

Diego Cornejo Menacho, en su libro Crónica de un delito de blancos, sobre el Caso Dahik, señala que entre los beneficiarios se encontraron diputados, asesores, tiendas, restaurantes, cantantes... Dahik, católico que acude a diario a misa, entregó dinero a iglesias y se lo acusó de pagar, con esos fondos, a la empresa que construyó su casa.

El 2 de octubre se presentó ante el Congreso por acusaciones de cohecho y atentar contra el honor nacional. Sin embargo, aunque admitió pagos, terminó "sentando al banquillo" a Febres-Cordero y el PSC. Dijo de todo: lo acusó de aumentar su patrimonio durante su Presidencia, de utilizar el Poder Judicial para perseguir, de ordenar "que no quede vivo nadie" en el rescate de Nahim Isaías, de pedirle a Manuel Noriega, exdictador de Panamá, que le ponga droga en la maleta a Bucaram.

Admitió que se entregaron partidas extrapresupuestarias para la aprobación de leyes, pero dijo que no era un delito, sino parte de una negociación política y que el PSC ha cogobernado durante su administración.

Impactó, incluso a sus adversarios, su dominio escénico. Como despedida, levantó las manos y dijo: "Señores, lo digo con el corazón, podré haber cometido errores, pero estas manos están limpias y sin sangre".

El Congreso no lo censuró, pero el 11 de octubre la Corte Suprema emitió una orden de prisión en su contra. Ese mismo día renunció y huyó a Costa Rica.

Según Dahik, Febres-Cordero no le perdonó que haya buscado espacio en otro partido. Otros creen que lo que le molestó fue que Dahik, ya en Carondelet, haya impulsado a Ricardo Noboa a la Presidencia. Pero el exmandatario, que ya lo llamaba "terrorista económico", contó a Vistazo que Dahik, en una reunión, habría cometido una imprudencia: dijo que Febres-Cordero lideraba la derecha-torcida y él, la derecha-derecha.