- NOV. 26, 2011 - Foto - Política - EL UNIVERSO
La preocupación por las restricciones a la libertad de expresión en países como Ecuador, México, Colombia u Honduras inspiró la declaración del VI Congreso Iberoamericano de Periodismo que hoy se clausuró en Cádiz (España).
Ayer, en una de las mesas redondas del evento, los asistentes (entre ellos Jaime Paz Zamora, ex presidente boliviano) observaron atónitos el video que un grupo de periodistas proyectó el pasado 25 de octubre ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington y que resume los ataques que constantemente profiere el presidente Rafael Correa a la prensa. La solidaridad ante el acoso que sufren los periodistas de los medios privados fue unánime.
“En España no existe conciencia clara de lo que ocurre en países como Ecuador por eso es importante que la sociedad civil empiece a organizarse”, sostiene el periodista Fernando Jáuregui, director del Congreso.
La lectura del comunicado final que exige el "cese inmediato" de la "situación de inseguridad física, jurídica y profesional en la que viven muchos periodistas" corrió a cargo de la cronista mexicana Alma Guillermoprieto.
En este encuentro, reza el texto, “se han detectado demasiados casos de autoridades abusivas en su acción contra la información, los medios y los profesionales”. De ahí que esta reivindicación a favor de la libertad de expresión y en contra de "cualquier forma de presión procedente de los poderes que sean" acompaña “un llamamiento a la resistencia” de los comunicadores iberoamericanos “frente a todo tipo de presiones, desde las morales hasta las físicas, que quieren impedir que los ciudadanos reciban una información honesta y veraz”.
La declaración también hace referencia a “la situación de inseguridad física, jurídica y profesional en la que viven muchos periodistas, sometidos a la violencia ejercida por el narcotráfico”. y exhorta a las autoridades locales a “extremar su celo para impedir que tantos informadores se encuentren amordazados ante las amenazas contra sus vidas o la de sus familiares. Pero no pocas veces este celo resulta insuficiente”.