Domingo 20 de noviembre del 2011 Cine y TV

El cine nacional gana presencia en las salas

La película Ratas, ratones, rateros, de Sebastián Cordero (recuadro), se estrenó en 1999 y fue galardonada en varios festivales.

La película Ratas, ratones, rateros, de Sebastián Cordero (recuadro), se estrenó en 1999 y fue galardonada en varios festivales.

Aún estamos lejos de ser un país que confirme que tiene una industria cinematográfica sólida. Mariana Andrade, Dir. del OchoyMedio




El pasado 2 de noviembre la BBCmundo publicó un reportaje titulado ‘El cine ecuatoriano en camino ascendente’, en el que analizaba el crecimiento de la producción cinematográfica nacional en los últimos once años, que se ha intensificado recientemente con presentaciones de documentales, cortos y largometrajes en festivales.

Uno de ellos es el de La Orquídea, cuya primera edición se inauguró el viernes pasado en Cuenca. Allí, María Fernanda Restrepo, Tania Hermida, Sebastián Cordero y otros directores nacionales exhiben sus creaciones junto con realizadores extranjeros hasta el próximo 25 de noviembre.

Pero la producción nacional no solo puede ser vista en encuentros cinematográficos. En el nombre de la hija, de Hermida, estuvo en salas de cine nacionales el mes pasado y Con mi corazón en Yambo, documental de Restrepo, se exhibe desde el pasado 18 de octubre. Mientras, a inicios del año próximo será el turno de Pescador, la nueva película de Cordero, que tendrá su premiere el viernes 25 de noviembre en el festival de La Orquídea.

Antes de estas cintas estuvieron A tus espaldas, de Tito Jara (en abril); Zuquillo express, de Luis Miguel Campos, en agosto del año pasado; y Prometeo deportado, de Fernando Mieles, en septiembre del 2010. Esta última producción tuvo mucha acogida en la taquilla local, con trece semanas en cartelera y 170.000 espectadores.

En cambio, en 1999 fue un punto de inflexión en la hasta entonces débil cinematografía nacional. Ratas, ratones, rateros (1999), de Sebastián Cordero, joven director que irrumpió con su primera película, ganó notoriedad internacional.

Obtuvo los galardones de Mejor Actor y Mejor Ópera Prima en el Festival de Cine de Huelva, en España (1999); Mejor Película para Niños y Jóvenes en el de Zlin, de República Checa; y Mejor Ópera Prima en el Festival Cines de España y de América Latina, de Bruselas, ambos galardones en el 2000.

En adelante, Cordero desarrolla una sostenida carrera. Lo premiaron por su filme Crónicas (2004), con una Mención Especial en el Festival de Cine de San Sebastián, en España, y constó entre producciones preseleccionadas para ser candidata a la Mejor Película Extranjera en la entrega de los premios Oscar del 2005.

Poco a poco se sumaron nombres al panorama del cine nacional. Hasta entonces, la producción fílmica en el país era escasa. En la década del noventa destacaban directores como Camilo Luzuriaga, que realizó –entre otras producciones– La tigra y Entre Marx y una mujer desnuda.

En el 2006, el actor Manuel Calisto (fallecido este año), protagonista de Cuando me toque a mí, de Víctor Arregui, recibió el Premio de Interpretación Masculina del Festival de Biarritz de Cines y Culturas de América Latina.

También en el 2009, Impulso, de Mateo Herrera, obtuvo el premio Mejor Película Latinoamericana en el Festival La Flecha de Toulouse, en Francia. Mientras que En el nombre de la hija, de Tania Hermida, fue premiada con el Marco Aurelio de Alicia durante el festival de Cine de Roma este año, y en octubre pasado el documental Abuelos, de Carla Valencia, recibió el premio El Abrazo en el Festival de Biarritz, en Francia.

La máster en cine Jeannine Zambrano indica que “definitivamente hay un crecimiento en el cine ecuatoriano”, pero más que denominarlo un boom, “que es un fenómeno más contundente y sensacionalista”, dice que se lo puede tomar como un periodo de evolución de este arte.

Como uno de los factores principales para este apogeo, Zambrano menciona la Ley de Cine, que se expidió en el 2006. De esta se desprende el segundo punto que, para ella, permitió el crecimiento de la producción cinematográfica: la inversión. Con la ley, el Estado cuenta con un presupuesto aproximado de un millón de dólares anuales para proyectos fílmicos que se financian a través del Consejo Nacional de Cine (Cncine), entidad que se creó en el 2008.

Jorge Luis Serrano, director de Cncine, dijo a la BBC que un promedio de 10 a 12 producciones locales se estrenan en Ecuador cada año desde el 2007, y que la entidad que dirige ha impulsado el desarrollo de 182 proyectos.

Viviana Cordero, quien filmó Un titán en el ring (2003), señala que con la creación del Cncine ahora hay más posibilidades de hacer películas. “Antes el furor se podía percibir, pero el factor económico limitó a muchos en sus proyectos. No había a quién recurrir, la empresa privada es muy dura para dar auspicio y el trabajo del productor ejecutivo es verdaderamente titánico al momento de conseguir fondos”, asegura.

Billy Navarrete, coordinador del Centro Cultural OchoyMedio, afirma que el Cncine además de invertir en la producción nacional ha puesto en evidencia a la cinematografía ecuatoriana en el extranjero. Zambrano coincide con él y agrega que esa entidad gestionó la incursión del Ecuador en Ibermedia, que es un programa que promueve la coproducción cinematográfica con España.

Sin embargo, Mariana Andrade, directora ejecutiva del OchoyMedio, considera que pese a que hay más producción y mayor visibilidad de los filmes, “aún estamos lejos de ser un país que confirme que tiene una industria cinematográfica sólida”, pues el nivel de producción y la fluidez de la propuesta fílmica (en cuanto a temática) todavía no se consolidan.

Explica que en Argentina hubo un fenómeno parecido en el año 2000, en el que también se produjeron muchas películas, pero se repetían las temáticas, con pocos diálogos y en escenarios rurales, por lo cual se perdió el interés nacional.

Enlace corto:

Diseño

© Copyright 2011. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.