Jueves 17 de noviembre del 2011 Seguridad

‘Nunca volé con mi hijo, pero siempre volé con sus sueños’

ATAHUALPA, El Oro. La avioneta Cessna se estrelló en una zona montañosa de este cantón, el pasado lunes.

ATAHUALPA, El Oro. La avioneta Cessna se estrelló en una zona montañosa de este cantón, el pasado lunes.

Carmen Carrión se aferra a Dios para poder superar el dolor que la embarga por la muerte de su hijo Édisson Cuenca Carrión, de 27 años, piloto civil en quien había apostado todo para que él cumpliera su sueño, pero que un accidente aviatorio le quitó la vida la mañana del pasado lunes, en el que también murió su amigo aviador Juan Carlos Tobar Garzón, de 22.

Sentada en la morgue, Carrión recordaba la infancia de su hijo, quien a los cinco años comenzó a demostrar su fascinación por los aviones. Poco a poco, dijo, el pilotear una nave se fue convirtiendo en el gran sueño de Cuenca.

“Admiraba a los aviones, siempre hacía dibujos de aviones, de todas las formas, del material que él podía hacía aviones”, contó la progenitora.

Había coleccionado muchas aeronaves, pero un día, a los 22 años –según su madre– Édisson Cuenca renunció a su sueño. “Cuando sabía que la carrera era muy cara, que no había la plata, cogió todos sus aviones, se abrazó a mí y me dijo: ‘Mami no puedo hacer realidad mi sueño porque somos de bajos recursos económicos’, la carrera costaba treinta y cinco mil dólares, entonces los cogió y los destruyó todos, los cogió en una funda y dijo: ‘Mami échelos a la basura, mi sueño no se va a hacer realidad’”.

No obstante, el deseo de cumplir la meta del joven llevó a sus padres a hipotecar su casa del barrio San Enrique de Velazco, en Quito, y a hacer un préstamo bancario para obtener el dinero y costearle la carrera de piloto en Argentina y Bolivia.

“Él me decía que cuando comience a trabajar y ganar dinero se iba a pagar la deuda, que me iba a llevar a conocer muchas partes; nunca volé con mi hijo, pero sí volé con sus sueños y no me arrepiento”, sostuvo Carmen Carrión luego de afirmar que la deuda que adquirieron bordea los 70 mil dólares.

Con el mismo esfuerzo la familia de Juan Carlos Tobar Garzón, el otro piloto fallecido, costearon su carrera. Sus padres, el odontólogo Carlos Tobar y Fanny Garzón, apoyados por sus familiares habían cumplido con ese gran sueño.

Al igual que a Cuenca, a Tobar le faltaban pocas horas de vuelo para validar en Ecuador la licencia profesional que obtuvieron en el exterior.

“Eran pocos días más para que rinda su examen de inglés y los vuelos Guayaquil-Machala, eran para completar las horas de instrucción exigidas por Aeroclub del Ecuador (escuela de aviación en la que ambos estudiaban para validar la licencia para pilotear aviones)”, recordó Rocío Zambrano, novia de Tobar, mientras conmovida observaba el féretro del piloto.

Familiares relataron que el joven, luego de estudiar la primaria en Riobamba, decidió estudiar la secundaria en la Unidad Educativa FAE (Fuerza Aérea Ecuatoriana), ubicada en la base aérea de Taura, donde comenzó a sentir la inclinación de pilotear aeronaves.

Pero el accidente que sufrió prematuramente dejó consternados a sus allegados, aunque también muy indignados porque creen que les hicieron abrigar esperanzas de encontrarlo con vida al difundirse un rumor (vía redes sociales) de que los pilotos habían sido hallados en la isla Puná.

“Nos mintieron”, dijo indignado un primo del fallecido, quien no quiso identificarse. Un tío de la víctima sostuvo que “es hora de que las autoridades investiguen en qué estado vuelan las naves que sirven de instrucción; investiguen, por qué esas escuelas de aviación, tienen algunas avionetas viejas y solo buscan ganancias, sin importar que se pierdan valiosas vidas como las de mi sobrino”.

Las causas de la tragedia están siendo indagadas por la Junta Investigadora del Accidente. Ayer, el mayor Frank Cevallos, comandante del Escuadrón de Rescate 22-11, confirmó que los pilotos que se dirigían de Santa Rosa a Guayaquil tomaron la ruta incorrecta y se estrellaron contra un cerro, a 1.280 metros de altura, ubicado en el sector conocido como Buenaventura, del cantón Atahualpa, provincia de El Oro.

El cuerpo de Tobar fue llevado ayer hacia La Troncal (Cañar) y el de Cuenca, a Quito.

Hechos: Tras el accidente
Búsqueda
El mayor de la FAE Frank Cevallos informó que las tareas de búsqueda y rescate de los cuerpos y la aeronave comenzó a las 15:00 del pasado lunes y culminaron a la 01:00 de ayer.

Contingente
El oficial añadió que en el operativo participaron nueve areonaves de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, así como de la Policía, de Aeroclub y civiles.

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