Domingo 6 de noviembre del 2011 Guayaquil, Ecuador
Olimpia Ipiales (i) es una de las emprendedoras del Comité del Pueblo que prepara comida para niños en Quito.
Con el control de la afiliación al IESS, que hizo el Ministerio de Relaciones Laborales (MRL) muchos empleados como los de limpieza y del servicio doméstico fueron despedidos. Ahí, miembros de organizaciones barriales de El Comité del Pueblo (norte de Quito) se unieron para trabajar independientemente. El MRL les ayudó, pues en el 2010 estos líderes colaboraron con la focalización de los beneficiarios del bono de desarrollo humano. Elizabeth Martínez, presidenta de la Asociación de Trabajadores Emprendedores del Comité del Pueblo, dice que el MRL hizo un proceso de capacitaciones en tres módulos: en organización del hogar, alimentación y cuidado diario de niños y de personas de tercera edad.Luego de los talleres esta organización, la primera de este tipo, obtuvo su personería jurídica el 19 de julio del 2011.Según Martínez, el MRL les ayuda a establecer contactos con otros ministerios para proveerles de servicios que hasta ahora han ido desde la alimentación hasta la limpieza. Uno de los primeros trabajos sobre los que Martínez reseña con emoción lo hicieron el 30 de septiembre pasado con la preparación de 200 almuerzos y refrigerios para decenas de personas que asistieron a la conmemoración organizada por el Gobierno del primer año de la revuelta policial.“Había que entregar a una hora determinada y éramos muy pocas, porque no sabíamos que debimos emplear más gente. Nos preocupaba tanto que no les guste nuestra sazón, pero nos dio tanta alegría y emoción cuando ya les entregamos y se comieron todo”, recuerda Martínez. Esta fue la primera experiencia como Asociación en el servicio de alimentación.Son 30 socios de Pichincha, Cotopaxi, Chimborazo, Carchi e Imbabura. Cuando se quedaron desempleados realizaron trabajos ocasionales de limpieza en casas y departamentos. Una actividad que aún la mantienen debido a que no cuentan con trabajo fijo, según Martínez.Ninguno de los socios de está afiliado al IESS porque no cuentan con un empleo fijo. “Eso se dará cuando ya tengamos la estabilidad”, espera la dirigente.Desde hace un mes, Martínez y otros dirigentes de este gremio solicitaron a una iglesia anglicana, ubicada en el Comité del Pueblo (norte de Quito), un espacio para poder ofrecer sus servicios porque aún no tienen para pagar un local propio. Desde ahí entregan almuerzos a 20 niños por $ 1,30.
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