- OCT. 31, 2011 - Foto - Comunidad - EL UNIVERSO
Los planteles escolares y colegiales de la ciudad tienen previsto realizar en este día actos para conmemorar el Día del Escudo Nacional.
Las ventas de disfraces por la fiesta de Halloween dan un aliciente económico a los locales comerciales de la ciudad.
Quienes nacieron a partir de los años cincuenta del siglo pasado son testigos de que en su época de estudiantes fueron casi desconocidos los programas destinados a reverenciar al escudo cada 31 de octubre, tal como sí se lo hacía con la bandera, el 26 de septiembre, y el himno, el 26 de noviembre.
Aunque los medios de información, autores de textos y profesores siempre se mantuvieron constantes en sus trabajos relacionados con la Educación Cívica para difundir la historia de los emblemas nacionales, los actos escolares y colegiales organizados para homenajearlos resultaban insuficientes frente a la fiesta extranjera de la noche de brujas que en esa misma fecha lograba la aceptación en nuestro medio.
Gracias al trabajo de entidades como la fundación Símbolos Patrios y otras de similar orientación se logró atenuar las influencias de Halloween, festividad anglosajona que se celebra hoy, víspera de Todos los Santos y que ya parecía una costumbre nuestra.
La labor de docentes y autoridades educativas también favoreció la tarea que buscó contrarrestar la foránea celebración, alimentada por los avisos comerciales y las numerosas familias ecuatorianas que vivieron en los Estados Unidos y trajeron la novedad de disfrazar especialmente a sus niños el último día de octubre y pasearlos por la barriada y centro de la ciudad, similar a lo que se hace en las urbes norteamericanas.
Una breve revisión de las ediciones de periódicos locales testimonia que es partir de los años ochenta cuando entran en auge los festejos de Halloween en la localidad. Los grandes almacenes anunciaban en páginas completas los disfraces que debían vestir los niños y jóvenes este día, los restaurantes y almacenes de electrodomésticos, ropa, calzado y de cualquier otra índole, peñas, centros bailables y de diversión general adoptaron la idea de decorar sus exteriores e interiores con figuras de calabazas, brujas, calaveras, etcétera, elaboradas especialmente en papel de colores negro y anaranjado, para así llamar la atención e incrementar clientela.
Los cines no perdieron la ocasión para poner en cartelera las más famosas cintas de terror, más, con la desaparición de muchos de estos locales, en tiempos actuales son los canales de televisión nacionales y de cable los que programan anticipadamente la proyección de filmes con las clásicas actuaciones de Boris Karloff, Anthony Perkins, Cristopher Lee, Peter Cushing, Vincent Price y otros.
Si bien la tradicional comida hogareña local estuvo ajena a unas cuantas ‘novedades’ que se le quiso imponer con motivo del Halloween y solo atendió a la preparación de temporada –la colada morada, por los difuntos–, ahora los establecimientos de comida promocionan platillos con nombres, decoraciones e ingredientes que guardan relación con la fecha.
Pero las costumbres pasan y la patria permanece. Así, la celebración cívica del Día del Escudo del Ecuador –coincidente con Halloween o Noche de Brujas– tiene su propia identidad y son los educadores, padres y estudiantes los llamados a velar porque se mantenga aquella carga de patriotismo que fortalece la identidad nacional, respetando, eso sí, la libre determinación de las personas.