Una teoría de todo (más o menos)
Opinión internacional |
EE.UU.
Arde Londres. La Primavera Árabe desencadena rebeliones populares contra autócratas en todo el mundo árabe. El Verano Israelí saca a 250.000 israelíes a las calles para protestar por la falta de vivienda asequible y la forma en la que su país está dominado ahora por un oligopolio de compinches capitalistas. De Atenas a Barcelona, jóvenes están tomando las plazas de las ciudades europeas y clamando contra el desempleo y la injusticia de las profundas diferencias en el ingreso, mientras el enojado Tea Party surge de la nada y pone de cabeza a la política estadounidense.
¿Qué está pasando aquí?
Existen múltiples razones diferentes para estas explosiones, pero por el grado en el que podrían tener un denominador común, creo que se puede encontrar uno en los lemas del levantamiento de la clase media de Israel: "Luchamos por un futuro accesible". Por todo el mundo, personas de clase media y media baja ahora sienten que el "futuro" está fuera de su alcance, y se lo están haciendo saber a sus dirigentes.
¿Por qué no? Empieza con el hecho de que la mundialización y la revolución de la tecnología informática han llegado a un nivel totalmente nuevo. Gracias a la informática de nubes, la robótica, la conectividad inalámbrica 3G, Skype, Facebook, Google, LinkedIn, Twitter, la iPad y los teléfonos inteligentes con internet barata, el mundo ha pasado de estar conectado a hiperconectado.
Esta es la tendencia más importante en el mundo hoy. Y es una razón muy importante por la cual para entrar en la clase media ahora se tiene que estudiar más duro, trabajar con más inteligencia y adaptarse más rápido que nunca antes. Toda esta tecnología y mundialización están eliminando más y más trabajo "rutinario", del tipo que otrora sostuvo muchos estilos de vida de la clase media.
La fusión de la mundialización y la tecnología informática está impulsando enormes ganancias en productividad, especialmente en tiempos de recesión, en los que los empleadores encuentran más fácil, más barato y más necesario que nunca antes remplazar a la fuerza laboral con máquinas, computadoras, robots y talentosos trabajadores extranjeros. Solía suceder que solo la fuerza de trabajo manual barata y extranjera estaba disponible con facilidad; ahora, el genio extranjero barato se encuentra fácilmente. Esto explica por qué las corporaciones se hacen más ricas y más pobres los trabajadores medianamente capacitados. Sí existen los buenos empleos, pero se requiere más educación o habilidades técnicas. El desempleo hoy sigue siendo relativamente bajo entre personas con títulos universitarios. Sin embargo, para tener uno de esos títulos y aprovecharlo para conseguir un buen empleo se requiere que todos mejoren su juego. Es difícil.
Hay que considerar lo que informó The Times en febrero pasado: en el pequeño Grinnell College, en la zona rural de Iowa, con 1.600 estudiantes, "casi uno de cada 10 solicitantes a los que se consideraba para la generación del 2015 proviene de China". El artículo hacía notar que docenas de otros colegios y universidades estadounidenses también ven un aumento similar. Y el artículo agrega este hecho: la mitad de los "solicitantes de China este año tiene calificaciones perfectas de 800 en la parte de matemáticas del SAT" (el examen de ingreso).
No solo se requiere tener mayor capacitación para conseguir un buen empleo, sino que para quienes no pueden mejorar sus habilidades, los gobiernos ya no pueden pagar un generoso apoyo asistencial ni un crédito barato que se use para comprar una casa sin enganche -lo cual generaba mucho trabajo manual en la construcción y el sector minorista-. Desgraciadamente, durante los 50 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, ser un presidente, alcalde, gobernador o rector de una universidad significó, la mayoría de las veces, darle cosas a la gente. Hoy, significa quitarle cosas a la gente.
Todo esto sucede en un momento en el que estas mismas mundialización y revolución informática permiten la mundialización del enojo, con todas estas manifestaciones que hoy se inspiran unas a otras. Algunos manifestantes israelíes portaban un letrero: "Camina como un egipcio". Aunque a estas protestas sociales -y sus movilizaciones relámpago y mutaciones delictivas como las de Londres- no las causan las nuevas tecnologías per se, pero sí las motivan.
Estas mundialización y revolución tecnológica también están "superempoderando" a las personas, permitiéndoles desafiar a las jerarquías y las autoridades tradicionales -de la empresa a la ciencia y al gobierno-. Asimismo, está permitiendo la creación de minorías poderosas, y haciendo que sea más difícil gobernar y más fácil que nunca que ellas tengan el control. Se puede buscar en el diccionario al "Tea Party".
Sin duda que una de las imágenes icónicas de esta época es la fotografía del expresidente de Egipto Hosni Mubarak -un faraón moderno durante tres décadas- cuando lo llevaban al tribunal, en una jaula con sus dos hijos y lo juzgaron por intentar aplastar las manifestaciones pacíficas de la gente. Cada dirigente y alto ejecutivo debería verse reflejado en esa foto. "Se está invirtiendo la pirámide del poder", expresó Yaron Ezrahi, un teórico israelí de la política.
Repasemos: cada vez más le quitamos a la clase media los créditos fáciles, el trabajo rutinario, y los empleos y derechos asistenciales gubernamentales, en una época en la que esta misma fusión de mundialización y tecnología informativa está creando salarios muy elevados para las personas con habilidades mundiales (o para quienes aprenden a jugar en el sistema y tener acceso a dinero, monopolios o contratos gubernamentales por estar cerca de quienes están en el poder), ampliando con ello las brechas en los ingresos y alimentando los resentimientos aún más.
Si se junta todo, se tendrán las noticias de la primera plana de hoy.
© 2011 New York Times News Service
