- AGO. 20, 2011 - Foto - Agropecuarios - EL UNIVERSO
CERECITA. Guayas.- Luiz Amorim, de la empresa Jacto, de Brasil, capacita a trabajadores de la hacienda La Chola.
DAULE. Guayas.- Técnicos de Apcsa capacitan en las zonas rurales sobre el uso y manejo seguro de plaguicidas.
Técnicos estiman que en el país se pierde entre el 15% y 20% de producción por desconocimiento.
Aunque no existen datos exactos, las pérdidas del agro por mal manejo de los insumos agrícolas se estiman entre el 15% y 20%.
Juan González, director ejecutivo de la Asociación de la Industria de Protección de Cultivos y Salud Animal (Apcsa), asegura que es innegable que por la falta de asistencia técnica, los agricultores no logren el máximo beneficio del uso de agroquímicos en sus cultivos. “Respetando el uso y las dosis recomendadas por el fabricante en las etiquetas y el uso de buenos equipos de aplicación, obtendrían el máximo provecho de los insumos”, indicó.
Para González, los pequeños agricultores son los afectados directos porque no cuentan con asesoría técnica de un profesional agrónomo y tampoco realizan trabajos para la protección del cultivo.
Señala que en la mayoría de los casos se sobredosifica irrespetando las indicaciones del fabricante. Tampoco se hacen análisis de suelos para aplicar fertilizantes.
Otro de los problemas por los que se aumenta el costo de producción en las zonas rurales impidiendo mayor productividad, explica González, es el manejo de la semilla reciclada que no permite mejorar la productividad del agricultor. “Nuestros asociados la recomiendan como la primera herramienta para tener mejores rendimientos en los cultivos y no tener pérdidas”.
Luiz Amorim, de la empresa Máquinas Agrícolas Jacto, de Brasil, asegura que uno de los principales problemas en el Ecuador es la falta de capacitación, por ejemplo, argumenta que en muchas zonas agrícolas los productores no saben calibrar los equipos de fumigación, y el gasto de los insumos se incrementa. “No se dan cuenta de que están botando el dinero; por lo que se requiere que en las fincas un ingeniero agrónomo capacitado supervise las labores de campo para evitar contaminación y pérdidas de productos”.
Amorim dijo que en Brasil tampoco hay cifras totales de las pérdidas por el mal uso de los insumos para el agro, pero que, por ejemplo, en soya que es un cultivo muy tecnificado, los agricultores en una hectárea pueden estar perdiendo entre 8 y 9 dólares por el mal manejo en las boquillas de fumigación.
Amorim ha realizado un recorrido por fincas del Guayas (fue traído por la empresa Farmagro) capacitando a los agricultores sobre el buen uso de los implementos de fumigación.
Romeo Sánchez, cultivador de arroz del Plan América, asegura que si bien los agricultores han recibido capacitación privada, demanda que esta sea permanente y dirigida a los jóvenes y adultos.
Estos últimos, a pesar de tener conocimientos y experiencia en el agro, necesitan tecnificación, resalta.
“La modernización equivocada al haber eliminado algunos programas dentro del Ministerio de Agricultura y Ganadería, ha abandonado a los agricultores que ya no saben a qué instancia acudir”, dijo Sánchez.
Este agricultor asegura que las pérdidas en el sector superan el 10%, un cálculo que no es exacto por la falta de contabilidad. “Casi nunca calibramos máquinas, utilizamos más producto del que dicen los técnicos creyendo solucionar los problemas y es poca la capacitación que recibimos”.
Y ejemplificó, que uno de los problemas graves que enfrenta en estos momentos el agricultor es la existencia del caracol del arroz, que para eliminarlo han tenido que duplicar y hasta triplicar las dosis de insumos “para ver qué solución nos da utilizar más producto”.