Déficit de médicos

Según una información periodística, al Ministerio de Salud le faltan 3.000 médicos para cubrir la atención que demanda el crecido número de pacientes que, por primera vez, concurren a los centros de salud y hospitales. Este aumento de la demanda se debe a las disposiciones legales que establecieron la libre y gratuita atención, complementada por los medicamentos necesarios.

De acuerdo con la publicación, en mayo del presente año había, bajo el respectivo nombramiento, el siguiente personal: médicos 3.442, enfermeras 2.434, obstetrices 240, odontólogos 527 y tecnólogos médicos 391. Bajo contratos de servicios ocasionales: médicos 5.426, enfermeras 3.153, obstetrices 777, odontólogos 1.447 y tecnólogos 431. Las autoridades del Ministerio consideran que el déficit de médicos disminuiría si los profesionales trabajaran 8 horas diarias, medida que no es aceptada ni por la mayoría de los profesionales ni por el Colegio Médico de Pichincha.

El problema es harto complejo. Cabe considerar una serie de aspectos. Puesto que han transcurrido ya unos meses desde que se iniciaron la gratuidad y la amplitud del servicio, es posible que a esta fecha haya disminuido la demanda, como esperaban los dirigentes del Ministerio. Además, según estadísticas de tiempo atrás, un crecido número de pacientes requiere de atención médica por afecciones ligeras, como resfríos y gripes comunes, vinculados a cambios climáticos.

Entre los 3.000 médicos del supuesto déficit, ¿cuántos deberían ser especialistas y cuántos médicos generales? Considérese que en el caso de los especialistas, simplemente no existe el número suficiente para las diversas ramas de la medicina y además se requeriría de la apropiada infraestructura del centro de salud u hospital para que el especialista pueda trabajar. Por otra parte, ¿cómo se cumpliría el horario de las 8 horas diarias, por cinco días a la semana? ¿De 8 de la mañana a 12 y de 2 de la tarde a 6? ¿O de 8 de la mañana, sin intervalo, hasta las 4 de la tarde? Sobre todo en las zonas rurales, el día de mayor demanda de servicios es el domingo. ¿Se tomaría en cuenta esta circunstancia? ¿Y están previstos los fondos que se requerirían para aumentar el número de médicos y el resto del personal: enfermeras, odontólogos, y demás?

Quizá sea esta la oportunidad para que, contando con la participación de médicos jóvenes previamente capacitados, se adopte en todo el país la modalidad de atención familiar y comunitaria integral, tal como sucede ya en otros países que han puesto en marcha esta estrategia formulada por la Organización Mundial de la Salud. La modalidad de atención familiar y comunitaria integral ofrece excelentes ventajas en la protección y promoción de la salud, aspectos que se atienden en forma permanente, lo que contrasta con la atención esporádica del individuo, ofrecida solo cuando la persona ha enfermado. Con la modalidad de marras, además, es posible llevar adelante campañas de prevención, realizar seguimientos apropiados, mantener un mejor estado de salud de la población en general. Y presumiblemente, disminuirían los costos en que incurre actualmente el Estado.