Quesito, quesito, ¡muy rico!

Los hay de tipo mozzarella, ricotta, holandés, provolone, parmesano y más. El queso era, desde la antigua Grecia, considerado un regalo de los dioses. ¿A quién no le gusta el queso? Este alimento derivado de la leche que nunca falta en el desayuno.

Acompaña a nuestro pan de cada día, a los patacones, al arroz blanco, a los más sofisticados sánduches y a una variedad de platos.

Es imposible definir si un queso es bueno o malo. Su calidad es relativa a los gustos, procedencia y cultura de los consumidores, dice el experto quesero de la marca Alpina Joseph Puthukulangara, quien sostiene que el queso puede ser el plato principal en una cena o coctel y embellecer otros platillos.

"En la gastronomía, el queso es valorado por su versatilidad, elegancia, características, maduración, sabores, texturas, aromas y colores", dice el especialista.

Un buen queso es el que se comporta bien y cumple con sus funciones culinarias, esto es, cuando se corta con facilidad, no deja mermas y es óptimo para fundir, gratinar, enriquecer las comidas y exaltar los sabores, de acuerdo al objetivo de su creación.

Es un elemento culinario que puede ser utilizado en cualquier momento. Tiene la frescura para ser el protagonista en celebraciones informales, como un almuerzo entre amigos, la elegancia y sofisticación para una cena de gala, y el sabor y consistencia para ser empleado de forma cotidiana para acompañar y decorar alimentos.

Otra excelente combinación se la hace con frutos secos y con algunas frutas frescas, como las uvas, fresas, kiwis y frutos rojos.

El placer de saborear un queso está dado gracias a la fusión de sus texturas suaves, blandas, afelpadas, pastosas, con corteza dura, con corteza semidura; y sus sabores amargos, salados, ácidos, simples, suaves, dulces, fuertes, etc.

Se estima que  hay más de dos mil variedades de queso que se dividen en dos categorías: naturales y procesados. Los naturales se clasifican en 7 subcategorías, según su textura o grado de humedad: frescos jóvenes, de corteza natural, de corteza blanda y blanca,  semicurados o semiblandos, corteza firme o dura, azul y aromatizada. Los procesados son aquellos cuya base es el queso natural, al cual se pone un emulsionante o sabor, como agua, nata, jamón o especias.

Gratinado de papas, tomates y berenjenas
Ingredientes
5 papas medianas
2 tomates
1 berenjena
Ramitas de romero
Queso mozzarella rayado
Medio vaso de leche
2 cucharadas de apanadura

Preparación:
Cortamos los tomates, las papas y la berenjena en rodajas. Lo vamos colocando de madera alternada en un pírex engrasado, formamos tres capas y entre ellas se agrega el queso mozzarella y dos ramas de romero.

Una vez que esté al tope del pírex agregamos la leche y la apanadura, el queso y metemos al horno por 30 minutos a 250 grados.

Dip de queso crema con albahaca
Ingredientes
1 tarrina de queso crema
Medio pimiento rojo, medio verde y amarillo
1 limón
Hojas de albahaca

Preparación:
Picamos la albahaca y los pimientos. Se exprime el limón y revolvemos con el queso crema y ya está listo para servir.

Se lo puede comer con galletas o snacks.

Queso al ajillo
Ingredientes
1 queso de mesa
4 pepas de ajo
Medio vasito de vino blanco
2 cucharadas de
mantequilla
Perejil picado

Preparación:
En una sartén caliente ponemos las cucharadas de mantequilla, colocamos el ajo picado, agregamos el queso en forma de cubitos y el vino. Sofreímos por 5 minutos. Agregamos el perejil picadito (no dejar más de 5 minutos, pues se derrite el queso).