Salud, un derecho que en Guayaquil no llega a todos los ciudadanos

Aunque la ciudad crece anualmente en un 2,5%, los servicios de salud no se amplían en la misma proporción, pese a que la Constitución en su art. 32 garantiza este derecho a todos los ecuatorianos.

Un ejemplo de ello son los dos hospitales públicos y de especialidades de Guayaquil, el Abel Gilbert Pontón, en el suburbio, y el de niños Francisco de Ycaza Bustamante (centro–sur).

En 1973 cuando se inauguró el Abel Gilbert, llamado también Guayaquil, se habilitaron 248 camas. Treinta y ocho años después se han incrementado seis camas, aunque la demanda de pacientes solo en consultas médicas externas se ha triplicado. En el 2006 se atendió en esta área a más de 85.000 pacientes, la cifra en el 2010 superó los 233.000, según las estadísticas de este hospital.

En los últimos 40 años Guayaquil pasó de 830.000 habitantes a 3'000.000, de acuerdocon la proyección del INEC

El hospital de niños Francisco de Ycaza Bustamante tiene 350 camas desde 1985, cuando empezó a brindar atención. La directora médica Patricia Parrales, aseguró que se requieren unas 200 camas más para cubrir la demanda existente.

En el hospital de Infectología José Daniel Rodríguez Maridueña también requieren de más camas, aunque no se especificó cuántas.

Lo mismo sucede en la maternidad del Guasmo Matilde Hidalgo de Procel. Aquí hay 81 (esta se creó con 17 camas; fue reinaugurada en noviembre pasado). Esta unidad necesita de unas 19 camas más para cubrir la demanda. La maternidad del suburbio Mariana de Jesús se inició con 20 en 1969, hoy posee 62. Su director, Pedro Jiménez, indicó que el Ministerio de Salud Pública (MSP) estudia un proyecto para construir una maternidad con 200 camas en el sector de Cisne 2, lo que es necesario ante el aumento de la población del suburbio, la que en 1969 era de 68.000 personas y hoy sobrepasa los 236.000.

La directora provincial de Salud, Rosario Cantos, reconoce las falencias que hay en los hospitales, pero insiste en que hacen lo posible porque la atención llegue a todos.

Eso no sucedió con Elsie Bermeo, de 62 años. El pasado 4 de julio ella acudió junto a su hija Miriam García, de 39, y su nieta Katherine Ortega, de 20 años, por un dolor que tenía en el brazo izquierdo.

“Mi madre se desmayó, yo tuve que gritar por atención, ahí nos mandaron a rayos X, a ella le dieron convulsiones y nadie hizo nada para ayudarla, yo tuve que darle los primeros auxilios”, recordó García, quien añadió que llevaba tres horas esperando en este hospital, en el que indica “no hay sillas de ruedas para los enfermos ni tampoco camillas”.

Cantos aseveró que los problemas de salud en Guayaquil se deben también al aumento de pacientes “en condiciones críticas” que vienen de otras provincias. “Hay un alto porcentaje de Manabí, Santa Elena, Los Ríos y Cañar. Los más alto son de Los Ríos y Manabí, y nos llegan los más críticos”.

La funcionaria insiste en que “aunque la demanda es grande, ningún ciudadano puede decir que se lo ha excluido de la atención”.

En el hospital de niños Francisco de Ycaza Bustamante, en cardiología los médicos se quejan por la falta de equipos y especialistas. “Necesitamos más tecnología de punta para mejorar los diagnósticos”, indicó uno de los galenos. Explicó que el 50% de los pacientes provienen de otras provincias y son ellos los que tienen mayores complicaciones cardiológicas.

En la maternidad del Guasmo Matilde Hidalgo de Procel las mismas autoridades reconocen que en promedio, a diario, no alcanzan a atender a unos 100 pacientes. En los otros hospitales (Infectología José Daniel Rodríguez Maridueña, maternidad Mariana de Jesús, el de niños Francisco de Ycaza Bustamante, el neumológico Alfredo Valenzuela y el Abel Gilbert Pontón) indicaron que ellos sí atienden a todos los pacientes que llegan a diario.

Además, cerca del 10% de pacientes que recibe la Junta de Beneficencia de Guayaquil son derivados por el Ministerio de Salud Pública (MSP).

Las cirugías represadas son otro de los problemas que tiene el hospital Abel Gilbert. La semana pasada los directivos dijeron que no tienen pendientes, pese a que la directora provincial, Rosario Cantos, reconoció que aún hay intervenciones acumuladas. A fines de junio, según el exdirector José Antonio Marazita, había cerca de 1.500 operaciones en espera.

Cantos dijo que para disminuir este número se deriva las de menor complicación al hospital móvil, que se encuentra en el estadio Alberto Spencer.

Asimismo, dijo que para cubrir la demanda se proyecta la construcción de dos hospitales con 200 camas, uno en el norte y otro en el sur, además de otros regionales, pero aún se desconoce dónde se los edificarán.