Sábado 9 de julio del 2011 Guayaquil, Ecuador
“He pegado estas cintas reflectivas de color amarillo, azul y rojo para los espejos retrovisores y el tablero de control, que brillan de noche. De esta forma, el carro que se aproxima puede darse de la presencia de mi tráiler”.
“Esta es la foto de mi hijo Sebastián, de dos meses de nacido. El es el menor de mis tres hijos y cada vez que la observo me recuerda el amor que tengo hacia ellos”.
“Siempre he sido muy devoto de la virgen Narcisita de Jesús. Ahora que tengo a mi esposa y a mis hijos soy más precavido al conducir, porque sé que ellos me esperan en casa”.
“He cubierto con un forro de felpa la palanca de cambios, de direccionales y el pito, para darle una mayor suavidad a estos componentes, que son con los que más tengo contacto”.
De la misma forma en la que un ejecutivo busca la comodidad de su oficina, un chofer también trata de convertir el interior de su cabina en un espacio cómodo y placentero. Por eso el equipo de MOTORES se trasladó hasta un taller cercano al Puerto Marítimo de Guayaquil para captar los novedosos accesorios que un conductor puede llegar a tener.Luis Torres Cabrera, de 35 años, lleva recorriendo durante quince años las carreteras del país. “Este oficio lo heredé de mi padre, desde que era un niño, siempre fui su copiloto. Después fue él quien me enseñó a manejar y me ayudó a sacar la licencia para conducir”.Desde ese momento, Luis afirma que su vida giró entorno a los indefinidos kilómetros por transitar. Pero para esto, él equipó de la manera más novedosa posible la cabina de su camión, la cual denomina su segundo hogar.
Familia Modernos y cómodos muebles para relajarse en la intimidad de casa
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