'No me podían ayudar porque debía ir a un hospital público'

Olandy Castillo, de 42 años, recuerda que el pasado 28 de febrero viajó rápidamente de Esmeraldas a Guayaquil, pues a su hijo Carlos Trejo, de 26 años, lo hallaron con quemaduras de tercer grado en una calle del suburbio, luego de que un grupo de habitantes lo confundiera con un delincuente.

“Los bomberos lo encontraron en la calle quemado y el Cuerpo de Bomberos lo trajo a este hospital (Luis Vernaza)”.

Castillo indica que ha pedido atención al Ministerio de Salud Pública (MSP), a través de la Dirección Provincial del Guayas, y también en el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), pero en ambas instituciones, según ella, se la negaron porque su hijo no fue atendido primero en una casa de salud del sector público.

“He ido al Ministerio a buscar ayuda y me dijeron que no me pueden ayudar porque lo trajeron a él directamente a este hospital (Luis Vernaza); que sí lo hubieran hecho, si lo hubieran llevado al hospital Guayaquil (esta casa de salud no posee Unidad de Quemados)”.

Castillo calcula que desde febrero el gasto es de $ 3.000, de los que ha abonado unos $ 1.500 sin contar las medicinas que ha comprado en las farmacias. “En total eran como $ 17.000, pero me descontaron el 75% y bajó a $ 3.000”, dice.

Esta madre duerme desde aquella fecha en el hospital y hace tres días evita salir. “Ahorita ya se me caducó el permiso para ingresar, no tengo para abonar a la deuda, por eso no he salido porque después no puedo ingresar”, relata ella, a quien un familiar le lleva comida.

Castillo perdió su empleo en Esmeraldas, donde trabajaba en una empresa empacadora de mariscos, debido a que solo ella cuida de su hijo, mientras su nuera cuida a sus pequeños cuatro nietos.

Ella insiste en pedir ayuda al MSP para pagar la deuda, porque teme que la próxima semana, fecha en que los médicos prevén darle de alta a su hijo, no la dejen salir. Además él requiere de una malla especial que cuesta 300 dólares.

“La atención de los doctores aquí es muy buena, gracias a Dios mi hijo resucitó, le salvaron la vida, él llegó muy mal”, indica ella.

Su hijo, quien antes de sufrir las quemaduras se dedicaba de manera esporádica a pintar vehículos en un taller mecánico; actualmente no tiene trabajo.