La magia del teatro negro

Magia: hacer por medios naturales, obras o efectos que parezcan sobrenaturales. ¿Es posible extrapolar este significado a la realidad? La respuesta parece ser afirmativa en el caso del Teatro Negro de Praga, un grupo nacido en 1961 bajo la dirección del artista checo Jirí Srnec y que desplegará su fantasía y su experiencia escénica en el país la próxima semana.

El grupo, actualmente, es uno de los más consolidados del mundo en cuanto a la técnica de teatro negro se refiere y ha realizado, además, una labor ininterrumpida. Proveniente de la capital checa, el conjunto es uno de los atractivos turísticos más importantes de Praga. La fascinación que causan sus obras se debe a la técnica del teatro negro, la contraparte de una representación convencional.

El método que la agrupación utiliza consiste en la manipulación de objetos dentro de un escenario negro, la exaltación de estos gracias a la tecnología ultravioleta. Sus movimientos son provocados por seres aparentemente invisibles (actores vestidos de negro y que se funden con el escenario).

Desde un hotel en Venezuela, Vladimir Kubicek, director artístico del Teatro Negro de Praga, se da un tiempo para una charla telefónica con este Diario y cuenta sus experiencias en la compañía. “No es la primera vez que estamos en Ecuador. La mayoría de las personas que nos han visto saben cómo trabajamos, conocen sobre nuestra técnica”, explica.

Con respecto a su método, dice que cualquier persona que tenga la capacidad, puede utilizar el teatro negro.

Explica que el sistema consiste en utilizar vestuario negro y realizar la obra frente a una cortina de terciopelo de ese mismo color.

En el escenario, algunos actores pueden ser vistos porque están usando trajes coloridos, los “extras”, al contrario, están vestidos con indumentaria negra, por lo que resultan invisibles para los espectadores. “Esto nos permite hacer una historia, crear diálogos entre aquellos que están visibles y aquellos que están moviendo objetos y que son invisibles para la gente”, agrega.

Kubicek dice que ha habido ocasiones en que varios grupos se han presentado como el Teatro Negro de Praga. Pero asegura que tanto su fundador como él y el resto de los miembros saben que ellos son los originales y están orgullosos de su trabajo.

Cuando el artista habla de La bicicleta voladora, la obra que presentarán en Guayaquil y Quito, su tono de voz cambia, se llena de emoción. La pieza “es una de las mejores presentaciones que la compañía ha hecho”, afirma.

El director se explaya y manifiesta que es una obra para toda la familia, muy sencilla, que cuenta la historia de un hombre que pretende crear una bicicleta que vuele hasta las nubes, pero el inventor no sabe que la mejor manera de volar, de soñar, es enamorándose. “Nuestras actuaciones están llenas de magia”, recalca. Trece miembros conforman el grupo que pondrá en escena la obra (once actores y dos técnicos). La presentación dura dos horas, incluyendo un receso de veinte minutos.

Lo que más rescata Kubicek de sus presentaciones es que la gente que asiste a sus shows se divierte, se ríe; todos entienden qué es lo que ellos tratan de decirles. Asegura que luego de la obra, la gente podrá sentirse feliz, más libre. Y es precisamente esa sensación de libertad, expresa, el motivo por el que La bicicleta voladora es tan exitosa en el mundo.


El director
Vladimir Kubicek es el director artístico del Teatro Negro de Praga. El artista checo reconoce que una de sus mayores dificultades es el no hablar español, por lo que o habla en su idioma natal (checo) o habla en inglés. Y es en esta segunda lengua que habló a este Diario sobre su vida en la reconocida compañía teatral, con la que ha colaborado por cerca de cuatro décadas.