Cirugías en hospital flotante cambian vida a manabitas

Con el ceño fruncido, señal de dolor pero con la esperanza de recuperarse, Juana Delgado, de 63 años, intentaba no quejarse cuando militares estadounidenses la acomodaron en una silla de ruedas, y la llevaron hacia el buque hospital Comfort de la Fuerza Naval de Estados Unidos, la mañana nublada del miércoles pasado.

La mujer padece diabetes y presenta fractura en los huesos de una pierna a causa de una caída; iba a ser operada en una de las doce salas de cirugía con que dispone la nave de 300 m de longitud, que atracó en este puerto el 14 de mayo pasado.

Ella acudió inicialmente a la escuela Eloy Alfaro, de Manta, donde se evalúa a los potenciales beneficiarios de cirugías.

Aquel miércoles, al menos a 120 pacientes ecuatorianos se les retiraron hernias, miomas, se les corrigieron cataratas, labios leporinos y remediaron problemas ortopédicos, como malformación en los huesos.

Pedro Zambrano Cevallos, de 78 años, sale con uno de sus ojos parchado, pero desborda emoción: “Me dieron remedios para mi recuperación, todo gratis”.

Tomás Narváez, de 73 años, nativo del sitio Vargas Torres, del cantón Jipijapa, en el sur manabita, sale aliviado porque al fin le extirparon la hernia que abultaba su vientre. “Por lo menos necesitaba $ 500 si iba a un hospital público, pero aquí salió todo bien y gratis”, dijo Rubert Sánchez, su acompañante.

Por un intercambio entre las fuerzas navales, dos médicos ecuatorianos integran el equipo del Comfort. Uno es Alberto Betancourt, cirujano del hospital naval de Esmeraldas. “Estoy impresionado con la infraestructura, una unidad de cuidados intensivos para 80 personas, doce quirófanos; yo hice mi posgrado en el Eugenio Espejo (en Quito) y este es similar; hay tecnología de punta que nuestro país no la tiene”, admite.

El otro es el cirujano Jorge Martínez, quien labora en el Hospital Naval de Guayaquil.

Ellos y dos enfermeras ecuatorianas participarán de esta labor humanitaria durante los próximos 45 días contados desde el miércoles próximo, cuando el Comfort planea partir hacia Colombia y Nicaragua.

Luego la nave seguirá hacia Guatemala, El Salvador, Costa Rica para culminar en septiembre próximo en Haití. El buque partió de EE.UU. el 17 de marzo pasado y antes de llegar a Manta estuvo en Jamaica y Perú.

A bordo del Comfort viajan unos 950 tripulantes; se incluye a 480 médicos, enfermeras y personal de salud.

La nave está operativa desde los setenta cuando funcionaba como un carguero de petróleo entre los estados de Alaska y California, según Andrew Bouchard, coordinador de lingüística del Comfort. Luego se convirtió, en 1987, en un hospital flotante que posee una capacidad para desplazarse con 69.360 toneladas de peso. Tiene además mil camas, 12 salas de cirugía, cuatro equipos de rayos X, un tomógrafo computarizado capaz de realizar un análisis del cuerpo humano en el lapso de un minuto y un banco de sangre donde se mantienen las muestras a -80°C bajo cero.