- ABR. 19, 2011 - Foto - Cine y TV - EL UNIVERSO
El cubano Mario Cimarro en la piel de Juan, uno de Los herederos del Monte, telenovela de Telemundo.
En Ecuador al actor cubano Mario Cimarro se lo ha visto no solo en telenovelas como El cuerpo del deseo y Pasión de Gavilanes, sino también como intérprete y hasta jurado de un concurso de belleza.
Estas dos últimas actividades se registraron en junio del 2009, cuando vino a presentar ¬con un concierto en el Centro de Convenciones Simón Bolívar¬ el disco Tu deseo; y en septiembre del 2010, cuando tuvo la misión de elegir, junto con otros jueces, a la Miss Continente Americano.
En sus visitas al país, Cimarro se mostró tranquilo y sereno, aunque evitó aclarar rumores de enfrentamientos con otros actores de los elencos que integra, atribuidos estos a su mal carácter. Su supuesta pelea con Ninel Conde, antagonista de la telenovela Mar de amor, en la que él encarnó a Víctor Manuel, fue la última que se le conoció y que incluso, según sitios como Peopleenespanol.com, fue causa de su salida del staff antes de que la producción mexicana del Canal de las Estrellas concluyera.
Ahora Cimarro es uno de los protagonistas de Los herederos del Monte, una producción de la cadena Telemundo que en el país se transmite por Ecuavisa, Él da vida a Juan, uno de los cinco hermanos Del Monte que tras la muerte de su padre deberán luchar por mantener el control de la Rinconada, una hacienda que ayudaron a levantar con su trabajo.
El cubano dice disfrutar de su rol y que no se considera un galán sino un actor al 150%. “Me he involucrado en proyectos que tienen algo que aportar, ya sea en televisión, cine o teatro. Trato de estar vinculado a buenas producciones, buenos directores y lo mínimo que podría exigir sería que el personaje sea interesante, así he construido mi carrera y la seguiré construyendo. Los demás títulos no me quitan el sueño. Lo dejo a los que se dedican a eso”.
Cimarro guarda en la memoria los papeles que desempeñó en El cuerpo del deseo, Pasión de Gavilanes y La traición. “Son producciones excelentes, con cuatro historias totalmente distintas y con personajes retadores, diferentes y complejos. Para mí como intérprete todas estas historias me han dejado una satisfacción y un crecimiento artístico invaluable”.
Ajeno a rumores sobre sus poses de divo, el actor se describe como una persona normal con costumbres y gustos sencillos a quien la fama le sirve para conseguir una buena mesa en un restaurante.
“Soy tranquilo, observador, ecuánime, inquieto, apasionado, detallista, sencillo, artista”, menciona el actor y desestima que sea convocado a las producciones dramáticas por su apariencia y musculatura. Si aparece en varias de estas con el torso descubierto es porque así lo requiere su personaje
A sus 40 años, Cimarro, quien estuvo casado con la actriz venezolana Natalia Streignard, dice creer en la familia y estar convencido de que la pareja merece respeto, lealtad y fidelidad.
Además de televisión, Cimarro ha participado en montajes teatrales y proyectos cinematográficos, pero él no se inclina por ningún género en particular. “Me interesa actuar en cualquiera de los tres siempre que encuentre una historia, un personaje o un director a quien admire como a César Oropeza, en Puras joyitas, o Rodrigo Triana y Julio Jiménez, en La traición”.
Cimarro anota bendecir a sus seguidores por apoyar sus esfuerzos. “Les tengo un respeto y cariño infinitos. Los quiero mucho y recuerden que siempre que sigan a Mario Cimarro, nunca quedarán defraudados”.