Quejas por hospitales públicos llegan desde Jipijapa y Ambato

Un proceso de rehabilitación en la sala de quirófanos del hospital general de Jipijapa que debía iniciarse el pasado 7 de enero, empezó cinco semanas después y terminó recién el pasado jueves, después de más de dos meses que permaneció cerrada esa área.

El inconveniente se superó con retraso y en todo ese lapso los pacientes que requerían una intervención quirúrgica debieron ser transferidos a casas asistenciales de Manta, Portoviejo, y en los casos más complejos a Guayaquil.

Esta es solo una muestra de los problemas que atraviesa la red de hospitales públicos del país que en las últimas semanas ha movilizado a las autoridades de Salud y ha generado la destitución de funcionarios en sus cargos, aunque algunos han sido reubicados a sus funciones originales.

Las quejas, que empezaron con la muerte de neonatos en hospitales de Guayaquil y Loja, se extendieron a Santo Domingo y llegan también desde Jipijapa y Ambato.

En el caso del cantón manabita, el proceso de rehabilitación en la sala de quirófanos del hospital general de Jipijapa era imprescindible debido a las fisuras que no solo habían cuarteado su estructura, sino que también provocaba la filtración de aguas lluvias, lo que generaba que cierto tipo de impurezas se impregnara en las paredes externas del área.

Desde el 7 de enero hasta los primeros días de febrero las autoridades del hospital, lideradas por la entonces directora Glenda Figueroa, no movían un dedo para cambiar esa realidad.

Esto motivó a que Néstor Gallegos, director de Salud de Manabí, removiera de su cargo a Figueroa. “Hubo falta de ejecutividad para dar mantenimiento a una casa de salud de esta índole y peor un área tan importante para el servicio hospitalario”, señaló Gallegos.

El 11 de febrero el funcionario designó a Stalin Pillasagua como director del hospital de Jipijapa y al día siguiente se iniciaron los trabajos de rehabilitación del área de quirófanos.

Según Pillasagua, la orden de intervenir en el área de quirófanos provino de la Dirección de Salud de Manabí, por un costo de $ 4.500 que incluyó trabajos de mampostería.

Los problemas de fisuras son pequeñas muestras en toda esta obra –que inició su construcción en el 2004 y tras un tortuoso proceso de edificación se entregó en el 2008–, ya que según Pillasagua hay inconvenientes similares en hospitalización, guardalmacén, infografía y en el edificio administrativo, aunque en estas no se ha suspendido la atención.

Al galeno le preocupa que la obra –ejecutada para atender a más de 120 mil habitantes de Jipijapa, Puerto López, Paján y 24 de Mayo y en la que se invirtió cerca de $ 1 millón–, aún no ha sido entregada en su totalidad por César Vinces Mendoza, quien fue el encargado de la construcción. “Pedí que el hospital sea entregado definitivamente por las autoridades provinciales para hacer correcciones, pues con una lluvia (19 de marzo pasado) pudimos ver más filtraciones”, acotó.

Los problemas de la estructuración del hospital son de conocimiento de las autoridades. Incluso en noviembre del 2007 la exministra de Salud, Caroline Chang, anunció –en una publicación de El Diario de ese mes–, que si no se entregaba la obra se cobrarían las garantías.