Si un niño moría, su hijo podía ir a Neonatología

Jenny Andrade Gutiérrez, de 21 años, perdió a su primogénito el 22 de enero, a los 13 días de nacido. Lo alumbró en la maternidad Santa Marianita, en el suburbio de Guayaquil, y dos horas después del parto el menor fue trasladado al hospital Francisco de Ycaza Bustamante.

“El niño necesitaba oxígeno. Al inicio le pusieron una mascarilla, pero tenían que llevarlo a una incubadora y por el momento no había cupo. La enfermera me dijo: ‘Señora, usted sabe que nadie desea que fallezca un niño, pero para que su bebé suba, otro tiene que fallecer’. Esa noche, murió uno...”.

Jenny dice que su bebé ganó peso rápidamente, pero de un día para otro se puso mal. “El doctor Murillo me dijo que se había infectado y que le habían puesto un medicamento fuerte, que solo había que esperar que el niño resista...”, comenta.

El informe de defunción cita que le sobrevino un paro cardiaco. La madre denunció el caso y está a la espera de la exhumación del cuerpo.