Madres conviven con cucarachas mientras esperan mejoría de bebés

En una banca descolorida ubicada en el pasillo del área de Neonatología del hospital Gustavo Domínguez -en Santo Domingo- Estefanía, Mariana, Alejandra y Ruth esperaban la tarde del jueves pasado a que las enfermeras les permitan ingresar para amamantar a sus hijos recién nacidos.

Unas están en batas porque acaban de dar a luz y permanecen hospitalizadas en Ginecología, otras ya tienen el alta, pero vienen para constatar la evolución de sus hijos. Sus bebés nacieron con bajo peso, prematuros y con alto nivel de azúcar en la sangre.

El niño de Alejandra, quien recibió el alta hace varios días, tiene bajo peso. Ella no tiene leche y se desespera porque no sabe si su bebé se recuperará. La situación no la deja dormir.

Como en este hospital no hay sitio para las madres que no están hospitalizadas, ellas se acomodan en unos colchones sobre el suelo. “Aquí nos dan para que reposemos, aquí nos acostamos todas”, dice Alejandra, aunque confiesa que el piso es incómodo y le causa dolor en la herida de la cesárea.

Se lamenta porque en esos colchones hay hormigas, pero no son los únicos insectos. “Una noche (señala a una madre) pegó un grito del susto. Ella encontró cucarachas”, expresa.

Cuando se acerca la referida mujer -delgada y de cabello negro- no quiere hablar a este Diario, pero con el dedo índice señala hacia el tumbado. Dentro de las luminarias se observan a las cucarachas muertas.

Mariana, otra madre dice: “Las cucarachas hay hasta en las mejores casas, eso es normal”. Pero para Alejandra no está bien que las cucarachas existan en un hospital, “cuando se les dice a las enfermeras (sobre la presencia de los insectos) ellas se enojan y no nos hacen caso”, afirma resignada.

Tras las denuncias de la Defensoría del Pueblo de Santo Domingo de los Tsáchilas, sobre el desaseo, hacinamiento y de colocación de bebés en cajas de cartón, en la sala de Neonatología de este hospital, los pequeños fueron cambiados de habitación para que se realicen las tareas de limpieza. Al frente, en la sala de partos se colocaron termo cunas para que los pequeños se recuperen.

La situación de este centro hospitalario originó la semana anterior el despido de su directora y administrador, del director provincial de Salud y de la viceministra, quien fue reemplazada por Jacqueline Silva. Hoy podrían confirmarse la salida de otros funcionarios del Gustavo Domínguez.

El titular de esa Secretaría de Estado, David Chiriboga, también fue reprochado por el presidente Rafael Correa en una visita de ambos, el pasado viernes, a ese hospital.

Mientras, una de las personas a cargo del mantenimiento en esta casa de salud -que prefiere la reserva del nombre- afirmó que las cucarachas aparecen por la época invernal o llegan en los pañales o la ropa de los bebés que traen las madres. “Ahora se acumularon porque la última fumigación se realizó en diciembre pasado”, acotó.

Sin embargo, según un trabajador, eso no afecta al área de Neonatología que al momento permanece cerrada por los trabajos que se realizan como el cambio de pintura y el arreglo de fallas de los techos falsos. “Por el clima cálido húmedo de la zona crecieron unos honguitos”, expresa.

Las madres confían en que el hospital esté limpio. “No tenemos dónde llevar a los niños. Somos pobres”, dice Alejandra. Le sorprendió escuchar que los niños se colocaban en cajas de cartón y en tinas plásticas. “Eso está mal”, sentencia.

La secretaria general del sindicato de trabajadores de este hospital, Marlene Galarza, explica que se colocaron a los bebés en cartones porque no tenían espacio. “Fue la motivación de los compañeros ponerlos en un cartón limpio o en un traste plástico porque se quiere atender. De lo contrario las personas se quejan”.

Los trabajadores dicen que se acomodan a la situación y sin recursos, sin insumos hacen lo que pueden. “De qué sirve que tratemos el agua en una cisterna si llega al hospital contaminada por el óxido de la tubería, en ciertos tramos incluso se están rompiendo. Desde hace tres años se piden los insumos pero nadie nos escucha”.

Este Diario intentó hablar con autoridades de la casa de salud, pero no atendieron aduciendo que no tenían autorización del Ministerio de Salud. El viernes pasado las luminarias fueron limpiadas antes de la visita del presidente de la República y del ministro Chiriboga.

Mientras, las madres esperan ansiosas que sus hijos se recuperen para llevarlos a casa. No quieren que ellos estén ahí y no saben si las cucarachas o las hormigas conspiran para que sus bebés se recuperen.

Desde el Ministerio de Salud se anticipó que se ha contratado una compañía externa de limpieza, se ha provisto de 20 cuneros y se incrementará el número de personal en áreas críticas. Asimismo, se reiniciarán las obras físicas para habilitarlas a la brevedad posible.