Elogio de la civilidad
Leer el discurso del presidente norteamericano Barack Obama en el acto de recordación de las víctimas del atentado en Tucson nos ayuda a subrayar la importancia de una confrontación política civilizada y de tesis y argumentos. Contrastarla con la política del insulto, nuestra vieja tradición, propia de los años más oscuros de la democracia oligárquica, nos obliga a demandar una discusión que forme ciudadanía y comunidad.
"Pero en un tiempo en que nuestro discurso político se ha vuelto tan agudamente polarizado -en un momento que estamos demasiado ansiosos por echar la culpa de todos los males del mundo a los pies de aquellos que piensan en forma diferente-, es importante hacer una pausa por un momento y asegurarnos que estamos hablando de una forma que cura, no de una manera que hiere" (Obama).
"(Cauce Democrático), banda de dinosaurios de la partidocracia" (Correa).
Los ecuatorianos "tenemos que luchar contra esta dictadura" y se debería formar "un gran frente ciudadano por la salvación de nuestro país" (Lucio) Gutiérrez.
"Qué pena ver a un Alberto Acosta convertido en el Osvaldo Hurtado de la izquierda, porque repite lo mismo" (Correa).
". Solo un imbécil puede decir, como él (Correa) dijo, que tenía cuatro años como jefe de Estado y no sabía de seguridad, pero se iba a poner a leer". "No le he dicho ladrón ni homosexual ni vago, porque no me consta que sea" (Carlos Vera).
"Que no haya consulta buscan la prensa corrupta y los grupos de poder, la derecha y la izquierda infantil" (Correa).
". Esalgo insoportable toda la maledicencia, todo el oportunismo, toda la manipulación de esta señora (Betty Amores)" (Correa).
Según el abogado de la Presidencia, no saludó porque "primero debe pedirme disculpas por las cosas que ha dicho (.). ¡Le dije (ese jueves) que es un hipócrita! Eso le dije".
"Mientras discutimos estos temas, hagámoslo con una dosis de humildad. En lugar de apuntar nuestro dedo acusador o echar la culpa, utilicemos la ocasión para expandir nuestra imaginación moral, para escucharnos más cuidadosamente, para agudizar nuestros instintos de empatía, y recordarnos a nosotros mismos de todas las formas y medios que nuestras esperanzas y sueños están atados" (Obama).
"Yo creo que podemos hacerlo mejor. Aquellos que murieron aquí, aquellos que salvaron vidas aquí, me ayudan a creer. Tal vez no seamos capaces de parar toda la maldad en el mundo, pero yo sé que la forma en que nos tratamos depende de nosotros. Creo que por todas nuestras imperfecciones, estamos llenos de decencia y de bondad, y que las fuerzas que nos dividen no son tan fuertes como las que nos unen" (Obama).
"Ese proceso de reflexión, de asegurarnos de alinear nuestros valores con nuestras acciones, es, creo yo, lo que una tragedia como esta requiere" (Obama).
Mientras se abre un gran debate nacional en torno a las diez preguntas propuestas y su constitucionalidad, me parece que es momento de pararnos a reflexionar sobre la calidad de nuestro debate político y -en este caso- jurídico. Pero también de nuestra responsabilidad moral en la construcción de nosotros como comunidad.
¡Me parece que podemos hacerlo mejor!
