El periodismo deportivo

“El periodista hincha no informa, sentencia. No analiza, insulta. No comenta, azuza. No razona, solo siente. No critica, odia.”

Este twitt es una de las saetillas que el periodista cuencano Juan Francisco Beltrán lanza a diario en su cuenta de Twitter; esta vez contra el periodismo deportivo (¿periodismo?) a propósito del cierre de campeonato con la desafortunada actuación del equipo local.

El Expreso Austral concluyó el año con una diáspora que le dejó solamente con el arquero en la plana de titulares. Ello desnudó, una vez más, a muchos hinchas con micrófono que se hacen llamar periodistas y que confunden sentencia con información; insulto con análisis; azuzo con comentario; sentimiento con razón, y odio con crítica.

No quiero generalizar, conozco a muchos reporteros serios y rigurosos del periodismo deportivo ecuatoriano, pero lamentablemente son minoría.

¿Entonces por qué referirme anacrónicamente a este tema que remite a hechos del cierre del campeonato? Porque precisamente un periodista deportivo, Guido Manolo Campaña, puso el ejemplo que reivindica a este género.

Él denunció la suplantación de identidad de Ángel Lizardo Cheme Ortiz por la de Gonzalo Javier Chila Palma, acto tramposo que favorecía la participación del primero en el fútbol ecuatoriano, rebajándose su edad.

Durante el proceso de investigación Campaña fue secuestrado, maniatado, golpeado y amenazado de muerte. Los captores conminaron a los compañeros del periodista para que no publiquen la historia, presión que no prosperó.

Guido Manolo Campaña es un periodista deportivo y de investigación de larga data. Y reincidente: no es la primera vez que pone en riesgo su integridad por un caso que demuestra el lado mafioso del deporte ecuatoriano; lo hizo ya en la década de los noventa con el caso de Moisés Cuero, jugador del Emelec que alteró su edad. En aquella ocasión también recibió amenazas.

Además investigó la red de corrupción en la construcción de escenarios deportivos, cuando el ex ministro del Deporte del actual régimen, Raúl Carrión, y varios de sus asesores, terminaron en prisión.

En todos estos casos Guido Manolo Campaña cumplió ante la comunidad como periodista. Quienes están rezagados son los otros actores: fiscales, jueces, dirigentes… El ejemplo puesto por este periodista deportivo debe calar en quienes están en el género. Porque se trata de superar la rezagada conducta de periodista hincha que tras el triunfo del equipo de su predilección ensalza, adula y lisonjea; o que se deprime y descarga su frustración lapidando a jugadores, árbitros o dirigentes, cuando el cuadro pierde.

Po ello, gracias Guido Manolo.

Aclaración: En mi artículo A fuego cruzado, del jueves 9 de diciembre, erróneamente sostengo que la pena por conducir en estado de embriaguez es prisión de 30 a 180 días y multa de cinco a diez salarios mínimos vitales. Lo correcto es: 3 días de prisión, 10 puntos menos de la licencia, multa de una remuneración básica y la detención del vehículo por 24 horas. En lo que no erré es en mi apreciación de que el policía Juan Alviño Chiluiza reemplazó esta sanción por la pena de muerte: es el autor del disparo que terminó con la vida de Edwin Barros Velín.

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