La antigua cárcel se vistió de moda durante dos días

Originalidad y creatividad convertidos en diseños de alta costura se exhibieron durante dos días (jueves y viernes pasados) en el Designer Book by Ésika, la muestra de moda que se desarrolló en la antigua Cárcel Municipal de Guayaquil, ubicada en las calles Julián Coronel y Baquerizo Moreno.

Alambres de púas y tanques dieron apertura a la pasarela del diseñador cuencano Diego Peña,  una colección mixta denominada Anarquía Dandi, en la que destacaron colores primarios y secundarios:  negro, rojo, blanco y gris,  complementados con plata metalizada, dorado metalizado, morado, naranja y azul marino.

Los modelos de esta pasarela llamaron también la atención por su maquillaje que simulaba golpes y sangre en sus rostros, y en la que hubo variedad de piezas como pantalones largos, blusas aglobadas, chaquetas de cuero, pantalones tubo y leggins metalizados. Peña cerró su presentación al salir a escena con una garra de Wolverine, del filme X–men en sus manos.

Inspirada en los colores, la música y el arte de ciudades como París y Nueva York, Mónica Campaña mostró piezas con estilos antiguos que evocaron a personalidades de antaño, pero adaptadas al día a día.

Shorts en colores claros, blusas satinadas, chalecos transparentes, minivestidos de corte recto, faldas con vuelos y detalles de botones grandes al frente, amplios escotes y jumpers ajustados a la silueta fueron parte de la línea de la creativa.

Una de las características inconfundibles de las creaciones de Gustavo Moscoso es la viveza del color en sus prendas. La línea masculina fue una de las más llamativas con pantalones, chaquetas, camisas y bermudas en tonos fucsias, lilas, estampados de flores, turquesas, amarillos. También fusiones de negro y blanco en ternos y vestidos que resaltan la elegancia.

Silvia Zeas presentó la tendencia Solaris. La cultura precolombina de los pueblos andinos y el glamour de diseños sensuales que realzan la figura femenina de una mujer segura de sí misma fueron la temática principal en su pasarela.

En su segundo año de participación, Adriana Cobo fue la encargada de cerrar el evento con su moda Metamorfosis, colección cuyos diseños se basaron en las siluetas de las mariposas y hadas.

Un espejo inmenso en medio de la pasarela, que fungió como puerta alterna a la realidad, abrió paso a cada unas de las modelos. Sus diseños dieron realce a los habanos y ocres, combinados con los magentas y fresas con un toque también de azules y celestes.