La tarjeta de crédito: ¿heroína o villana del consumo?
Por Marcelo Elbaum (m.elbaum@convexity.com.ar)
Director de Convexity S.A. Consultora en Inversiones. Autor del libro Hombre Rico, Hombre Pobre.- Si bien es cierto que las tarjetas de crédito per se no provocan la compra compulsiva, sin duda actúan como "facilitadoras", es decir que les facilitan a los gastadores indisciplinados la posibilidad de meterse en problemas graves de manera muy rápida.
Un estudio realizado por el doctor Lorrin Koran, profesor emérito de Psiquiatría de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, mostró que la adicción empieza a los 20 años aproximadamente, es decir, no mucho después de que las personas ingresan a su primer trabajo y adquieren su primera tarjeta de crédito.
Pero es importante remarcar que no solo los compradores compulsivos tienen problemas con las tarjetas: todos los tenemos. Estos plásticos inducen a desarrollar conductas erróneas respecto del dinero.
Algunos estudios muestran que las personas que usan tarjetas de crédito tienden a gastar entre el 20 y 30% más que si pagaran en efectivo.
El tema central reside en que las formas de pago poco transparentes se consideran mentalmente como dinero de juguete y, por lo tanto, se gastan con más facilidad.
En algún sentido, funcionan como las fichas de la ruleta: el jugador pierde noción real del valor y apuesta mucho más que si sobre el paño colocara dinero en efectivo. Esto se denomina "principio de irrealidad". Las tarjetas de crédito producen la magia de "desacoplar" o separar el dolor que se siente al pagar por las cosas y el placer de comprarlas, lo que hace psicológicamente más fácil el derroche.
Es una forma de relajarse, especialmente respecto de los bienes más lujosos ante los que se podría sentir cierta culpa porque es algo que está fuera de su presupuesto.
Comprar con tarjeta de crédito se asemeja a comprar cosas gratis... hasta que hay que pagar las cuentas.
En tiempos de crisis, es muy común que la gente confíe en la tarjeta de crédito o que la use para solucionar situaciones financieras comprometedoras.
Si bien tener acceso a una línea de crédito puede ser ventajoso para resolver una situación particular, depender en exceso de las tarjetas de crédito lo puede meter a uno en una serie de problemas.
En este sentido, vale la pena hacer la distinción entre: a) usar la tarjeta de crédito y b) endeudarse con una tarjeta de crédito. En el primer caso se utiliza la tarjeta y se paga el saldo completo a fin de mes. En el segundo caso se usa el crédito que da el banco, la empresa o el supermercado, y se pagan intereses porque no se logra saldar el crédito completamente cada mes.
Si se encuentra en medio del torbellino de las deudas con las tarjetas de crédito, puede emplear estos consejos para bajarse de la calesita llamada "tarjeta de crédito" y volver al sendero de la seguridad financiera:
1) Si puede, deje de utilizar las tarjetas de crédito: reemplácelas por la tarjeta de débito para que el pago se debite directamente de su cuenta bancaria.
2) Si necesita seguir utilizando la tarjeta de crédito, hágalo solamente para lo que pueda pagar dentro de los 30 días, cuando llegue el resumen de cuenta.
3) Tenga débito automático del resumen de la tarjeta. Esto le asegurará no gastar más de lo que puede.
4) Cuando llegue el resumen de cuenta de la tarjeta cada mes, si es posible pague el total de lo adeudado ese mes más los gastos financieros del dicho periodo. Adicionalmente, cancele el 5% o el 10% o si puede más de lo adeudado de meses anteriores.
Siguiendo estos pasos, se habrá librado de la deuda de tarjeta de crédito en uno o dos años. Llevarlo a cabo no es fácil, pero vale la pena intentarlo solo por la satisfacción que sentirá cuando la deuda desaparezca.




