Caminata para concienciar sobre dolencias reumáticas

Ha luchado por 24 años contra la inflamación de sus articulaciones y la deformación lenta de los huesos de sus manos. Las medicinas que consume para contrarrestar el intenso dolor ahora le causan molestias en el hígado y en el estómago. Y no puede gozar de su derecho a la salud gratuita, dice, porque en los hospitales públicos hay escasos médicos especialistas.

Es Olga Castro, de 66 años, una paciente con artritis reumatoide, quien participó ayer en Guayaquil con otras 70 personas en la tercera caminata que organizaron la Sociedad Ecuatoriana de Reumatología (SER), filial Guayaquil, y la Asociación de Ayuda a Pacientes Reumáticos (Apare) para concienciar sobre los cuidados e implicaciones que demanda la enfermedad.

El recorrido empezó a las 09:00 en la av. Malecón desde Olmedo hasta Loja, con la intervención de niños, jóvenes y adultos mayores, que tienen dolencias reumáticas; así como médicos especialistas y público en general, que buscaban ser escuchados por las autoridades para que su mal sea declarado como catastrófico, ya no tiene cura y es degenerativo.

"Es una enfermedad cara (costosa) y complicada, que no ve edad ni condición. Y para ello, en esta caminata buscamos que los pacientes y familiares tengan una vida sana, que mantengan una dieta adecuada, que salgan a caminar o realicen algún tipo de actividad física, además de ser constantes con los tratamientos", aconsejó Sara Vargas, reumatóloga y presidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Reumatología.

La falta de terapistas, reumatólogos y médicos especialistas en dolencias reumatológicas son otra de las demandas que expusieron ayer los participantes en la actividad, como Carmen Macías, vicepresidenta de Apare, quien espera una política estatal para contrarrestar el mal, pues cada día se suman a su organización más miembros con estas dolencias. "En tres años de vida institucional tenemos ya 600 inscritos", resaltó Macías.

Con camisetas de la asociación, con pitos, globos y con la intervención del grupo musical y de las bastoneras del Instituto Superior Guayaquil los participantes caminaron por más de una hora por la av. Malecón.

La actividad concluyó en el patio de comidas del malecón Simón Bolívar (calle Loja) con una sesión de tai-chi.