Es importante aclarar que el profesor Stephen Hawking jamás ha utilizado al Dios personal y convencional en sus obras, sino más bien lo utiliza como metáfora en su condición de panteísta. Su posición es firme y clara: considerar la existencia de un Dios personal, es irracional.
Las preguntas ¿quién estableció la ley cuántica?, ¿quién estableció, y cómo, la ley de la gravedad?, son muy difíciles de responder.
Probablemente las sabias palabras del ya fallecido astrónomo Carl Sagan, en su libro Cosmos ayudarán a contemplar una nueva perspectiva: “Tomando a la aceptada teoría del Big Bang como correcta..., ¿qué pasó antes de eso?, ¿carecía el universo de materia y esta se formó espontáneamente de alguna forma?
En muchas culturas se cree que un dios o dioses crearon un universo de la nada, pero para tomar en serio esa aseveración, es primero necesario responder esta pregunta: ¿de dónde vino Dios? Si decidimos que esa pregunta es irrespondible, ¿por qué no ahorrarnos un paso y concluimos que el origen del universo es irrespondible?; o si decimos que ese Dios siempre existió, ¿por qué no ahorrarnos un paso y concluimos que el universo siempre existió y que no hubo necesidad de una creación?
“La cosmología nos lleva cara a cara con los misterios más profundos, que alguna vez solo fueron tratados solamente por la religión y la mitología”.
Es verdad que solo a través de la teología se puede conceptualizar la existencia de una deidad, y es justamente por la misma premisa de la teología, que la ciencia no puede tomarla en serio. Hago eco de las palabras de Hawking respecto a su nueva obra: “Existe una diferencia fundamental entre ciencia y religión. La religión se basa en la autoridad, y la ciencia se basa en la observación y la razón. La ciencia vencerá porque funciona”.
Andrés Santos Kunze,
Guayaquil