Como se anuncian películas con tintes de escándalo, para asegurar jugosas taquillas, se está anunciando un nuevo libro de Stephen Hawking, The grand design. Según extractos de esta obra, Hawking afirma que la ciencia ha llegado a probar la inexistencia de Dios. Se ha alborotado el cotarro. Notemos que Hawking no tiene una posición firme acerca de la existencia y acción de Dios. En un libro anterior, La breve historia del tiempo, no excluyó la posibilidad de la acción creadora de Dios, pues escribió: “Si nosotros descubrimos la historia completa, sería el último triunfo de la razón; entonces conoceríamos la mente de Dios”. En el canal 4 de TV de Gran Bretaña dijo: “El problema es saber cómo comenzó el Universo: o por acción de Dios, o por determinación de la ley cuántica. Yo pienso que comenzó por la ley cuántica”. Preguntémosle: ¿Quien estableció la ley cuántica? De acuerdo con extractos del libro, Hawking, siguiendo la teoría de Lemaitre, afirma que el Big Bang dio origen al Universo. Preguntemos: ¿Quién originó el Big Bang? Hawking afirma que fue resultado de leyes físicas. Escribe: “De acuerdo a la ley de la gravedad, el Universo puede ser creado por sí mismo, de la nada”. Preguntémosle: ¿Quién estableció y cómo la ley de la gravedad?
Hawking con su fundamentalismo hace de la física una especie de religión cientista. El investigador holandés Cees Dekker anota que “no es científico negar lo sobrenatural. La ciencia natural no capta lo que cae fuera de la esfera natural”.
Es vieja la mezcla de campos diversos, aunque no contrapuestos, el de la ciencia y el de la fe. La mezcla más conocida es la interpretación ingenua y falsamente científica del Génesis, que es un escrito con fines religiosos: todavía hay personas fundamentalistas o ingenuas que interpretan las imágenes pedagógicas (7 días, polvo de la tierra, soplo, costilla, etcétera), con las cuales el escritor del Génesis narra y da un mensaje religioso, como si las citadas imágenes fueran exposición científica del origen del hombre y del Universo.
La mezcla que más escándalo ha causado es la del caso Galileo: malinterpretando la Biblia como libro científico, se forzó al científico a afirmar que el Sol gira alrededor de la Tierra. Charles Darwin pretendió expulsar a Dios de la biología con el evolucionismo, pero no se preguntó quién inició la evolución –que no termina–.
La ciencia está basada en la premisa de que el Universo está ordenado, de acuerdo con determinadas leyes. El científico busca descubrir estas leyes. Grandes científicos como Isaac Newton, Einstein no mezclaron los campos, no investigaron si Dios creó el mundo, sino cómo lo creó. Laplace anotó que “la ciencia no tiene necesidad de la hipótesis de Dios. Dios existe en otro orden, en otro nivel, más allá del científico, al que se puede llegar solo con la filosofía y la teología”. Una cosa es el origen del Universo en sentido científico; otra es el origen del Universo, que va más allá de lo que puede decir la ciencia.