- SEP. 04, 2010 - Foto - Salud - EL UNIVERSO
Investigadores españoles descubrieron cómo mediante la manipulación de las hormonas tiroideas en el cerebro se puede modular el gasto energético sin alterar la ingesta de alimentos, lo que abre las puertas al que podría ser el tratamiento
definitivo del sobrepeso.
Los doctores Miguel López y Carlos
Diéguez, de la Universidad de Santiago de Compostela, en colaboración
con el grupo del doctor Antonio Vidal-Puig, de la Universidad de
Cambridge, han conseguido modular el peso de animales de laboratorio
interviniendo en el hipotálamo, la parte del cerebro que controla la
masa corporal.
Este
descubrimiento ofrece nuevas posibilidades terapéuticas para poder
desarrollar fármacos de control del peso para el consumo humano, pero
para eso "se necesitan años de investigación", explicó a Efe el doctor
Miguel López, quien recalcó que con roedores los resultados han sido
"contundentes".
Recordó que en el mercado ya existen fármacos de
ese tipo pero unos han sido retirados por sus efectos secundarios y
otros no son tan eficaces como esta nueva vía que, por lo visto en las
pruebas de laboratorio, "funciona contundentemente y sin ningún tipo de
efecto tóxico asociado: ni malestar ni reacciones adversas", dijo
López.
La novedad consiste en aplicar por vía farmacológica o a
través de inyecciones selectivas en zonas del hipotálamo virus con
formas activadas o inhibidas de enzimas AMPK (emepe quinasa), que son
las que modulan el metabolismo de las grasas en el cerebro, para que
éste las interprete como una señal de saciedad.
La clave está en
que se modula el gasto y no la ingesta de la energía, con lo que se
consigue que a igual cantidad de alimentos consumidos se quemen más, lo
que propicia la pérdida de peso, aunque también se puede obtener el
resultado contrario, ganar masa corporal, una opción atractiva para
quienes padecen hipertiroidismo.
Tras siete años de investigación,
el descubrimiento de los doctores López, Diéguez y Vidal-Puig abre una
nueva puerta para combatir el sobrepeso, si bien habrá que esperar
algunos años para ver si finalmente los resultados conseguidos con
roedores son aplicables a humanos.
De momento, este trabajo ha
suscitado el interés en el ámbito de la medicina experimental, como lo
refleja el que se le haya dedicado un artículo en la revista
especializada 'Medicine nature'.