- SEP. 03, 2010 - Foto - Cine y TV - EL UNIVERSO
La película Son como niños narra las vivencias de cinco amigos de la infancia que se reúnen en su adultez luego de 30 años de no mantener contacto.
De mal gusto, terriblemente mediocre, nada nuevo bajo el sol. Son como niños (Grown Ups), la nueva película de Adam Sandler, es una combinación de hombres panzones, mujeres en biquini: hermosas, feas, viejas, embarazadas, mirando a hombres atractivos en provocativos trajes de baño, morbo por donde se mire y lo peor: sin justificación ni argumento que lo avale.
En fin, una película que intentará divertirlo de la manera más facilista y burda. ¿Lo logra? Dependerá de sus gustos. Para mí, la propuesta no tiene absolutamente nada de novedoso: un humor ordinario mezclado con uno que otro tinte de romanticismo irracional. Los personajes: cinco amigos que se reencuentran luego de 30 años de haber ganado un campeonato, no son otra cosa que estereotipos sacados de un bolsillo de payaso (en el que cabe de todo): el exitoso, el desempleado, el que hace las labores del hogar, el hippie y el gay. El guión no evidencia ni el más leve intento por crear situaciones jocosas memorables: el humor físico, los chistes sobre la gordura, las esposas o los hijos, desbordan en esta película.
Si a la industria del cine hollywoodense se le han terminado las historias que contar es algo muy pronto de especular, pero cuando debo ver cintas como esta, realmente me pongo a pensar si todo ese dinero invertido en lo que veo en pantalla, no tendría un mejor final en las manos de un cineasta latinoamericano o uno menos famoso.
Chris Rock, David Spade, Rob Schneider, Kevin James, Jessica Biel y Salma Hayek son actores que han puesto calificaciones muy buenas en anteriores películas. ¿Qué pasó esta vez? Hay que recordar que como en toda producción cinematográfica, a los actores los rige un guión y sobre él, un director. Es por eso que sin temor a las críticas de los seguidores de Sandler me atrevo a decir, que esta ha sido su peor metedura de pata: un elenco desperdiciado y dinero botado a la basura. La gran pregunta es si usted ¿va a hacer lo mismo con la entrada?