Afectados de Las Malvinas quieren una reubicación
"Queremos vivir en un lugar seguro, no importa donde sea", clamó ayer Cinthya Piguave, una joven de 15 años y embarazada de cuatro meses que perdió su vivienda el pasado viernes tras derrumbarse junto con otras dos casas asentadas a orillas del estero Salado, en la cooperativa Comandante Duro, sector de Las Malvinas.
Piguave señaló que su familia aceptaría ser reubicada en otro sector. "Queremos que la ayuda llegue lo más rápido", dijo la adolescente que estaba sentada en las afueras de una de las casas cercanas al derrumbe.
Lo mismo opinaron Carmen Cevallos y su esposo Rudy Lucas, quienes vivían hace cuatro años a orillas del estero.
"Gastamos como 200 dólares solo en el relleno", recordó Lucas al indicar que antes de ubicarse a orillas del estero pagaban por vivir en una casa del mismo sector un alquiler de 60 dólares más los servicios de energía eléctrica y agua.
"Todo se fue al agua, solo logramos rescatar un colchón, una cama y una reja", dijo Cevallos que se mostró preocupada por la pérdida de los uniformes, mochilas y cuadernos de sus hijos Jean Carlos, de 6 años y Emily, de 3.
Andrea Requena, otra de las damnificadas, también desea una reubicación. Ella perdió su vivienda y la mayoría de sus enseres. En su rostro se refleja la incertidumbre por la falta de un techo para sus dos hijos, de un año y medio y 5 años.
Patricia Navarrete, de 31 años, y sus seis hijos también corren peligro. El relleno de su casa, contigua a las otras que se cayeron al agua, ha empezado a desmoronarse.
Unas tablas cubren el hueco que se abrió la madrugada del viernes. "Estábamos dormidos cuando sentimos que se hundía, salimos de la casa al igual que los otros vecinos", contó.
Las paredes de la vivienda de Navarrete son de plywood. Adentro dos cuartos dividen la cocina y las camas donde duermen sus niños.
Según los afectados, el día de la tragedia acudió personal de la Defensa Civil a recopilarles información, pero hasta el momento no llega la ayuda.
"Ha venido la prensa y esperamos a las autoridades para que esa ayuda llegue lo más pronto", manifestó Navarrete.
Las familias que perdieron sus casas señalaron que el terreno empezó a ceder debido al oleaje y al temblor registrado el pasado jueves.
Algunos vecinos han dado posada a los damnificados.




