Domingo 15 de agosto del 2010 Internacional

Denuncias ensombrecen el futuro político de Álvaro Uribe

BOGOTÁ | REDACCIÓN-AGENCIAS

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MÉXICO. Familiares de los estudiantes mexicanos que estaban en el campamento de las FARC en Ecuador atacado por Colombia.

El panorama político de Colombia durante los próximos cuatro años, en la presidencia de Juan Manuel Santos, seguirá contando con la presencia constante del ex mandatario Álvaro Uribe, según analistas y políticos locales.

El ex presidente podría intentar captar un nuevo cargo de elección pública o convertirse en una voz de referencia para juzgar la actuación del nuevo régimen, afirman los expertos.

Bastaron unos pocos días fuera de la presidencia para que Uribe provocara la primera situación polémica, cuando un grupo de 184 activistas y ONG colombianas e internacionales solicitó el lunes pasado al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, reconsiderar el nombramiento de Uribe como miembro de la comisión que investiga el asalto israelí a una flota que llevaba ayuda humanitaria a Gaza el 31 de mayo, que dejó nueve activistas turcos muertos.

Pero el ex mandatario no está dispuesto a alejarse del mundo de la política, pues al día siguiente de haber dejado el mando ya enfrentó al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llamándolo “cobarde” en la red social Twitter, y lo denunció en la Corte Penal Internacional (CPI) por violación de los derechos humanos, por la supuesta presencia de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en ese país.

Tras dejar el cargo, Uribe tendría que enfrentar varios procesos legales dentro de Colombia y en el exterior, contra él y sus hijos, que harán muy difícil que no siga en el centro de la atención pública.

El periodista colombiano Gonzalo Guillén afirma que varias ONG internacionales defensoras de derechos humanos están conformando un gran expediente contra Uribe para conseguir que sea juzgado en la Corte Penal Internacional, por múltiples crímenes de lesa humanidad cometidos a instancias suyas por el estado colombiano en sus dos gobiernos.

Entre estos crímenes estarían no menos de 2.500 homicidios de inocentes desarmados a los que la fuerza pública asesinó para luego presentarlos como supuestos guerrilleros abatidos, en lo que se ha denominado como “falsos positivos”.

También sería responsable de muchos de los 30 mil desaparecidos en Colombia.

Además, por pedido de la Corte Suprema de Colombia, el fiscal general, Guillermo Mendoza Diago, determinó que la Unidad Nacional Anticorrupción Especializada en Delitos Contra la Administración Pública discierna si hay o no mérito para investigar formalmente a Tomás Uribe, de 29 años, el mayor de los dos hijos del ex presidente colombiano.

Tomás Uribe presuntamente habría recomendado entre el 2005 al 2006, usando su condición de hijo del Jefe de Estado, a Luz Marina Ocampo para encargarse de una notaría, organismos que generan ingresos millonarios, en la población de Tunja, testificó el año pasado el ex superintendente de Notariado y Registro, Manuel Guillermo Cuello Baute.

Además, la Fiscalía investiga los tentáculos de un aparente espionaje a magistrados, periodistas, opositores y activistas de derechos humanos en el que están implicados funcionarios cercanos a Uribe, realizado por el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) o Policía secreta, que depende directamente de la Presidencia.

“En el caso del espionaje había un concierto (para delinquir), solo nos falta el director de la orquesta”, observó en abril pasado el magistrado Jaime Arrubla, presidente encargado de la Corte Suprema. Muchos acusan a Álvaro Uribe de ser el “cerebro” de la operación, pero no hay ninguna prueba.

Algunos analistas prevén que el saliente presidente mantendrá un papel activo en la discusión política a nivel nacional, “Es difícil, cuando un presidente saliente es tan popular, no inmiscuirse en lo que dice o hace quien lo reemplace, especialmente cuando haya problemas o crisis que se puedan desatar y en las cuales siempre va a haber el referente histórico ¿qué hubiera hecho Uribe en esa circunstancia?”, dice Eduardo Gamarra, de la Universidad Internacional de la Florida.

El diario español El Mundo señala que “hay una actividad que nadie descarta en Uribe: la de comentarista de la realidad política colombiana. Será difícil callar a Uribe cuando es una persona directa, buen comunicador, que le gusta opinar sobre las cuestiones que le preocupan, como seguridad”.

Además, Uribe no ha descartado ser candidato a la Alcaldía de Bogotá, cargo que ganaría sin mayor dificultad, según expertos. El mismo ex presidente insinuó el pasado 22 de junio en una entrevista de RCN Radio que podría presentar su candidatura para acceder a la alcaldía de la capital. “Quiero ayudar en lo local, a que las cosas salgan bien. Me gusta una buena Alcaldía de Bogotá, me gusta ver la prosperidad de esta ciudad, me gusta que la administren bien”, comentó a la emisora.

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