Diario para niños desafía lo digital

THE NEW YORK TIMES
PARÍS.- Cuando Elisa Cammarota llega a casa de la escuela, arroja su mochila y lee su periódico de cabo a rabo. Anthony Azoulay también lo hace, solo que él se concentra en artículos sobre fútbol y grandes desplegados de fotos. Tanto Elisa como Anthony tienen 10 años de edad y entrarán al quinto grado en el otoño. Ambos son suscriptores regulares de uno de los diarios más populares en Francia.

En una mañana reciente, los dos niños estaban sentados ante una gran mesa con varios de los editores del periódico. El Mon Quotidien, o Mi Diario, invita a varios de sus lectores dos veces por semana para que contribuyan a la edición del periódico, a excepción de la primera plana, eligiendo los artículos que serán presentados en sus otras siete páginas.

La editora nacional, Caroline Halle, estaba proponiendo un artículo sobre una escuela en Gran Bretaña que había comprado águilas y halcones para expulsar a una plaga de gaviotas, las cuales estaban ensuciando las instalaciones.

De manera alternativa, propuso noticias sobre cómo buzos habían encontrado botellas de champaña francesas que el rey Luis XVI había enviado al zar de Rusia, pero habían terminado bajo el agua luego de que el barco que las transportaba se hundiera en el Mar Báltico.

'¿Cómo terminó Luis XVI?', preguntó Olivier Gasselin, de 40 años de edad, el subeditor del diario. "La guillotina", respondió Elisa de inmediato, sin levantar la mirada de las notas que estaba tomando.

Francois Dufour, de 49 años de edad, el director editorial y fundador del diario, propuso un artículo que pensaba provocaría risas y la aprobación de los pequeños: los periódicos británicos estaban informando que científicos habían descubierto qué había sido primero, el huevo o la gallina. Fue recibido con rostros pétreos. La gallina, dijo, esperando suscitar alguna reacción de los niños. Los chicos garrapatearon algunas notas, y el grupo pasó a otros asuntos.

"Nosotros proponemos, ellos eligen", dijo Halle, de 34 años de edad, quien se unió al diario hace nueve años después de haber trabajado en un sitio de noticias en internet.

En una era en que muchos niños son adictos a las computadoras, los iPods y los Ipads, Mon Quotidien parece ser una anomalía, mucho más en el clima periodístico de Francia. Pese a grandes nombres periodísticos como Le Monde y Le Fígaro, los franceses leen cada vez menos periódicos. Y el índice de lectores jóvenes es particularmente más bajo.

De hecho, el gobierno francés estaba tan preocupado por la declinación en el número de lectores de diarios que detalló planes el año pasado para un programa conocido como Mon Journal Offert, o Mi Diario Gratis, enfocado a ofrecerles a personas de 18 a 24 años de edad una suscripción gratis de un año a un periódico de su preferencia. Si bien el programa alcanzó rápidamente el límite de 200.000 lectores que el gobierno había previsto, hubo muy pocos indicios de que los lectores siguieran con dichas suscripciones una vez que tuvieron que pagar.

Nada de lo anterior disuadió a Dufour. A comienzos de los noventa, él y dos socios obtuvieron ganancias considerables a partir de una línea de tarjetas de preguntas, conocidas como Les Incollables en Francia y como Brain Quest en Estados Unidos. Con ese dinero decidieron fundar un periódico para niños y adolescentes de 10 a 14 años de edad, y en 1995 apareció Mon Quotidien. Fue tal su éxito -para el tercer año, la circulación llegó a 50.000 ejemplares- que fundaron dos diarios más: Petit Quotidien o Pequeño Diario, para niños de 7 a 10 años de edad, y L'Actu, enfocado a jóvenes de 14 a 17 años de edad.

Los diarios, que aparecen todos los días menos el domingo, son una animada y colorida mezcla de noticias, fotos, caricaturas y acertijos. Un ejemplar reciente del Mon Quotidien presentaba en su primera plana una fotografía del Pulpo Paul, el cual eligió exitosamente a los ganadores de los juegos de fútbol de la Copa Mundial del 2010. Otro publicó la foto de un nuevo vehículo diminuto en la exposición de automóviles en Berlín, que se pliega para guardarlo con facilidad en espacios reducidos.

La combinación de contenido y hábil mercadotecnia ha elevado la circulación de los tres periódicos hasta 165.000 ejemplares. "Está muy bien hecho", dijo Françoise Dargent, crítica literaria en Le Fígaro, cuyas dos hijas mayores, de 11 y 13 años de edad, son ávidas lectoras. "Es una forma de mantener informados a los niños, y crea una buena actitud hacia la lectura". Sin embargo, no hay indicios de que Mon Quotidien y sus diarios hermanos engendren lectores de periódicos a largo plazo. Con cada grupo sucesivo de edad, el número de suscriptores disminuye. Petit Quotidien tiene 75.000 lectores; Mon Quotidien, 60.000; y L'Actu, el diario para adolescentes, solamente 30.000 lectores.

Si bien Elisa devora su Mon Quotidien cada día, su madre, Carine Abes, de 46 años, quien trabaja en servicios sociales, dijo que no estaba suscrita a un diario. De hecho, Dufour admite que "compra" la mayoría de su circulación.

"Cada septiembre", dijo, "enviamos 15 millones de ejemplares gratuitos a todos los maestros en Francia, 30 ejemplares a cada uno. Eso representa 90 por ciento de los 5 millones de euros -6,5 millones de dólares- "que invertimos en mercadotecnia directa". Los chicos conocen los diarios en la escuela, y después presionan a sus padres para que les compren una suscripción.

A ese nivel, los periódicos siguen siendo rentables, pero generar un aumento en la circulación produciría una pérdida, dijo. Los diarios se venden solo por suscripción, no en kioscos, porque eso elevaría los costos de distribución, dijo Dufour.

Lo que es más, se está ciñendo al formato periodístico, resistiéndose a la atracción de la red. "No hacemos nada en internet", dijo, aunque Mon Quotidien sí tiene un programa noticioso de cinco minutos en línea, libre de costo.

"Es una forma de mantener informados a los niños, y crea una buena actitud hacia la lectura".
Françoise Dargent, crítica literaria en Le Fígaro.