Domingo 01 de agosto del 2010 Columnistas Deportes

Ante un nuevo escenario continental

Por Jorge Barraza (jorge.barraza@conmebol.com)

Alguien tenía que decirlo

Pasa cada cuatro años: después del Mundial, debemos retornar al fútbol doméstico en nuestros países. Y cuesta readaptarse a estadios modestos, jugadores sin renombre, televisación menos glamorosa… Salvo en cinco o seis ligas europeas, ocurre en todos los continentes. Vuelve el fútbol de clubes, a veces en canchas peladas, con tribunas semicubiertas… Se extrañan las selecciones, los himnos, la multitud, esa expectación que genera una Copa del Mundo, así sean Argelia y Eslovenia.

Debería haber un Mundial por año, es una fiesta que nos mantiene un mes en una nube de emoción, de animación. El Mundial es tan unánime como el amor, no hay indiferentes.

Pero existe una vida después de Sudáfrica. Y es preciso continuarla. En medio de la nostalgia, se registran numerosos cambios en Sudamérica. De técnicos, de tendencias.

Crecimiento. Posiblemente el fútbol sudamericano de selecciones nunca vuelva a ser el mismo después de Sudáfrica 2010. Acaso la noticia que deja el Mundial sea la participación continental. Excelente, por cierto, pero sobre todo distinta a las anteriores, compacta, global. Antes, América del Sur acometía el reto con Brasil y Argentina como potencias que aspiraban al título; los otros buscaban pasar de ronda y ver lo que deparaba el destino. Sudáfrica marcó lo que quizá sea un punto de inflexión: ahora todos se sienten capaces de ganar, de avanzar, incluso por sobre muchas selecciones europeas. Y tienen con qué. Un cambio de mentalidad radical.

Seguirán arriba. Otra lectura residual del gran evento mundialista: los que no clasificaron la tendrán difícil en el futuro. Más allá de los cupos que se asignen a la región para el 2014, queda una sensación: Brasil está adentro, Argentina peleará un lugar, seguro; no hay indicios de que Uruguay, Paraguay y Chile bajen ostensiblemente su nivel. Están organizados, se ven fuertes, no parecen depender de una buena camada de futbolistas, sus actuaciones no han sido fruto de la suerte sino de procesos serios.

Más duro. Esto no significa que haya cuatro cupos cautivos, sí que será duro desbancarlos. La próxima Eliminatoria aparece complicada para los otros.

Incentivo. Los premios del Mundial (Uruguay recibió 18 millones de dólares; Argentina, Brasil y Paraguay 14; Chile 10 millones) son otro estímulo para luchar más que nunca para volver en cuatro años. Quien ya los saboreó…

Prioridad. A nadie le asusta ya lo que cobran los técnicos. Después de la experiencia de Chile con Marcelo Bielsa, está claro que, si el éxito acompaña, el contrato del entrenador es una anécdota. Hasta puede resultar un gran negocio. Hay un convencimiento en las asociaciones de que el tesoro a cuidar, lo que proporciona dinero y notoriedad es la Selección.

A tiempo. Argentina acaba de dar un paso adelante con el alejamiento de Diego Maradona. Su continuidad le hubiese deparado serios problemas en la próxima carrera Premundial. Alejandro Sabella, a quien se sindica como casi seguro reemplazante, es un profesional competente y ganador. No puede hacer una Eliminatoria peor que la anterior.

Estabilidad. En Chile dan por sentada la continuidad de Bielsa en el equipo nacional. Esto no garantiza que repetirá el furor de la clasificatoria pasada, pero sumará muchos puntos. Algo idéntico sucede con Paraguay (Gerardo Martino) y Uruguay (aunque Óscar Tabárez, que pretende seguir, está lejos de arreglar).

Mejorará. Una percepción similar emana de Perú tras la contratación del excelente estratega uruguayo Sergio Markarián. Ni Nostradamus podría predecir que obtendrá un cupo mundialista, sin embargo, apostamos todos los boletos a que no volverá a ser último, que superará los trece puntos que hizo en la lucha para el 2010. Es un caso similar a Chile cuando arribó Bielsa: mal no le va a hacer Markarián a Perú.

Ilusión. Venezuela tiene una idea fija: llegar a Brasil 2014. Lo dicen Rafael Esquivel, presidente de su federación, y el técnico César Farías. Se sienten capacitados. La vinotinto ocupó siempre el último puesto hasta 1998, cuando logró 3 puntos, producto de 3 empates. Pero en el 2002 ya hizo 16 (fue 9º), en el 2006 sumó 18 (8º) y para el 2010 reunió 22; terminó a dos unidades del quinto, Uruguay. No es descabellado aventurar que mantenga un nivel competitivo cercano a los 20 puntos.

En altura. La única noticia alentadora para el fútbol de Bolivia, hasta el momento, es que la FIFA archivó el tema de la altura y no desea volver a tocarlo. Podrá seguir escenificando sus partidos en La Paz. Pero está visto que con eso no le alcanza. Sus perspectivas, hoy, no son halagüeñas.

Incógnita. Ecuador está a horas de anunciar el vínculo con Reinaldo Rueda, eficiente conductor, de satisfactoria tarea en Colombia y triunfal en Honduras. No obstante, la Tricolor está en un proceso de renovación de futbolistas y no hay certeza del material que encontrará. La Copa América venidera arrojará algunas pistas.

¿Y Colombia? Nadie conoce mejor el medio que Hernán Darío Gómez. Nadie con más experiencia en estas lides. Bolillo, a diferencia de sus antecesores, encontrará gente con gol (James Rodríguez, Jackson Martínez, Falcao García, Dayro Moreno, Marco Pérez). Mas, el crecimiento de los rivales obliga a Colombia a evolucionar en su juego y en su actitud para pelear un boleto.

En noviembre del 2013 se conocerán los que viajen a Brasil. Será una disputa apasionante: la de la eliminatoria más difícil del mundo.

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