Domingo 01 de agosto del 2010 Arte y cultura

Patricio Viteri: ‘Cada cuento es un mundo’

Cristóbal Peñafiel

Letras y Notas: Escritor ecuatoriano

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El escritor ecuatoriano Patricio Viteri, de 52 años de edad, durante una entrevista en su casa ubicada en el barrio tradicional de Guápulo, en la capital ecuatoriana.

Patricio Viteri, nacido en Quito, en 1958, ganó este jueves en su ciudad natal 5.000 dólares en el concurso de cuento Consejo Provincial de Pichincha 2010 con el libro Advertencia del desterrado, título inspirado en una obra del poeta cuencano César Dávila Andrade. Este galardón es el segundo en la carrera literaria de Viteri, quien fue finalista del premio Juan Rulfo, organizado por Radio Francia Internacional, en el 2007, con el cuento Piscis Bar Blues. Viteri ha combinado su escritura con dos largos viajes a España y EE.UU., países en los que ha vivido las aventuras y las penurias de los emigrantes. La migración es, justamente, uno de los temas que le apasionan como para llevarlo a ser protagonista en su literatura. Dice que tiene mucho que contar de sus experiencias lejos del suelo patrio, donde la vida hay que ganársela a pulso limpio.

¿Desde cuándo escribe Patricio Viteri?
Muchos comenzamos en la adolescencia haciendo algunos versitos... a la novia. Desde pequeño me dediqué a la lectura y luego me decidí a escribir.

¿A quién leía?
Cuando era niño, a Alejandro Dumas y libros como Las mil y una noches; en la adolescencia leía a Fedor Dostoievski. También leía a Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.

¿Y de dónde nació el deseo de escribir cuento?
En la adolescencia, cuando vi que no podía ser poeta porque para mí la poesía es demasiado alto. Para esa época prefería a Vallejo. Y me pareció que mis versitos no llegaban a esa calidad; entonces, empecé con la prosa. Eran los años sesenta, de escritores ecuatorianos como Raúl Pérez Torres, Iván Égüez.

¿Y cuál fue su primer cuento?
Lo que recuerdo es que ese cuento lo envié a un concurso y como no gané me puse rabioso, pero al leer el cuento ganador dije: ¡joder, pero si estoy escribiendo mal! Yo estaba convencido de que había escrito algo bueno, pero me faltaba mucho. No recuerdo ni el nombre del cuento ni del concurso, pero lo que sí recuerdo es que al leer el trabajo ganador me faltaba recorrer mucho camino para llegar, por lo menos, al nivel del cuento triunfador. Allí se me pasó la rabia.

Ahí las cosas cambiaron...
Desde ese momento me propuse muchas cosas; me dije: tengo que leer, que escribir, tengo que llegar. Tenía unos 17 años y corría el año 1975.

¿Desde esos años hasta acá, cuánto ha transcurrido en cuanto a su carrera profesional?
Me fui a España en 1986. En ese mismo año había terminado mi primer libro de cuentos. Yo admiraba y admiro mucho al escritor ecuatoriano Raúl Pérez Torres. No lo conocía en ese tiempo, pero antes de irme le dejé mi libro de cuentos a él, que trabajaba en la Editorial Universitaria. Al año que lo dejé el libro fue publicado.

¿Y cómo titula el libro?
Subterráneos.

¿Y a qué se dedicaba en España?
A trabajar de todo.

¿Y no siguió escribiendo?
Seguí escribiendo, pero menos. Hice una novela que está en el tacho de la basura porque es muy mala.

Después de esto, ¿qué vino?
Me fui a Estados Unidos. Estuve nueve años ahí.

¿Qué hacía en ese país?
Igual, de todo. Hasta que mis últimos trabajos fueron de periodista-traductor.

¿De eso vive ahora?
Trabajaba como editor de libros, pero eso se terminó hace unos cuatro meses y ahora laboro de traductor. En eso es lo que me gano la vida ahora.

¿Ha traducido literatura?
No mucho. Yo realizo traducciones para una empresa de Estados Unidos. Ellos me envían por correo y yo les traduzco y les devuelvo igual. Traduzco temas variados: campañas publicitarias, contratos de diversa índole, temas jurídicos como divorcios, tesis doctorales, en fin...

¿Cuándo regresó a Ecuador?
En el 2001, justo después del atentado del 11 de septiembre, de las Torres Gemelas. Vine a trabajar en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, luego en el colegio Pérez Guerrero, como editor.

¿Cuándo comenzó a escribir el libro Advertencia del desterrado, el ganador del concurso del Consejo Provincial de Pichincha?
Se podría decir que comencé a escribir por el año noventa, cuando me encontraba en España y escribí el cuento Piscis Bar Blues. La había planificado como novela. En el barrio donde vivía en Madrid había un bar denominado Piscis Bar, donde todos los días nos reuníamos todos los amigos. Pero la novela quedó como truncada; luego retomé su escritura en Washington, Estados Unidos. Era la misma novela, pero ambientada en Washington. Escribí como unas cien páginas. Pero cuando volví al Ecuador me di cuenta de que eso no marchaba, que me había bloqueado, que eso no servía para nada. Ahí tomé la decisión de cortar todo, de reducir la novela a cuento y las cien páginas de novela quedaron en un cuento de diez páginas. Ese es, si se quiere, el cuento principal del libro ganador Advertencia del desterrado, que tiene nueve cuentos en total.

¿Cuál es la trama de este cuento?
Tiene una tendencia a analizar a la clase media de los Estados Unidos.

Y, en general, ¿a qué se refieren los demás cuentos?
Cada cuento es un mundo en sí mismo. Podría decir que va a lo urbano, hay muy poco de campo. Hay temas sobre el amor, sobre los sueños...

Se ve que hay mucho tiempo de por medio entre uno y otro libro editados bajo su autoría, ¿a qué se debe ese lapso muy grande en su producción literaria?
Cuando estuve en España participé con algún material en varios concursos, pero allá se da preferencia a los españoles.

¿Cuántos libros ha publicado?
Dos: Subterráneos y No merecemos esas calles. El tercero sería este texto ganador del premio Consejo Provincial de Pichincha, Advertencia del desterrado.

¿Usted podría dedicarse con más ahínco a escribir?
Mi interés en este año era dejar de trabajar y dedicarme a escribir, pero está visto que no es posible vivir de la literatura. Es necesario trabajar en otra cosa para poder alimentarse.

Pero hay otro material literario que está en camino, ¿verdad?
Estoy metido de cabeza en una novela donde habrá temas relacionados con los indios, la migración... Quiero mezclar vivencias del Ecuador con experiencias logradas en otros países. Ese trabajo me llevará no sé si un año o dos.

¿No siente que se le está acabando el tiempo?
Sí (ríe), sin embargo, cuando llegue la hora llegará, mientras tanto hay que seguir haciendo lo poco que uno sabe: escribir. Quisiera dedicarme también a hacer música, pero no sé hacerlo; entonces, zapatero a tus zapatos: tengo que ponerme a escribir.

Patricio Viteri
Quiteño, nacido en el tradicional barrio de Chimbacalle, en 1958. Es autor de los libros Subterráneos (1987); No merecemos esas calles (2003) y Advertencia del desterrado (2010).

Fue finalista del concurso premio de cuento Juan Rulfo (2007), que se organiza en Francia, con la obra Piscis Bar Blues, escrito en Madrid, España.

Es, además, periodista y ha colaborado con revistas como El Búho.

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