Ya se nos agotó la paciencia de aceptar la manera en que se viene trabajando en la Asamblea Nacional del Ecuador donde sus representantes (asambleístas) están atados porque todo está escrito, y se lo debe aplicar cuando conviene, y romper cuando no conviene.
El mandato constitucional fue elaborado en Montecristi donde el partido de Gobierno tenía la mayoría absoluta, y no necesitaba hacer pactos para completar votos y así obtener la aprobación de los mandatos que eran enviados desde el palacio presidencial; pero ahora ya no les es tan fácil, y es por eso necesario negociar para tener de nuevo mayoría. Y ahí es donde viene la compra de conciencias (a cargo del famoso “hombre del maletín”).
No se sabe respetar los acuerdos para solucionar los problemas que aquejan a nuestro país. Es preocupante cuando no se tiene un horizonte claro, dependiendo de las diferentes ideologías. Algunos de estos señores solo van a sacar beneficios personales o partidistas.
Deberían mejor pensar y ponerse a trabajar en lo que dijo el Libertador Simón Bolívar: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.
Ángel Mantilla Márquez,
Guayaquil