En Urdesa al pie de una entidad bancaria, en plena vía pública, una mujer joven se había desmayado; no presentaba herida alguna. Alrededor de ella poco a poco las personas que llegaban a ese lugar preguntaban qué había sucedido, entre ellas yo.
Decidí quedarme porque pensé, ¿y si fuera un familiar o amigo mío? Mientras tanto, una señora llamaba por teléfono para que auxilien a la joven, y les decía a las personas que no la tocaran ni la movieran; eso quería decir que no tardaría en llegar una ambulancia. Pero no, llegó un policía en moto, se bajó e hizo preguntas de rigor. Luego llegaron dos policías más, y atrás de ellos un patrullero. La labor de ellos era proteger a la desmayada, cogieron su bolso para buscar su cédula, pero no tenía; encontraron un celular y empezaron a llamar. Le dije a uno de los policías que la ambulancia se estaba tardando en venir y que estaba de por medio la vida de esa joven. Contestó que ellos no podían moverla porque era un riesgo para ellos, y también para la chica.
Hago un paréntesis aquí. Los policías deberían capacitarse para prestar primeros auxilios, ya que en esta ocasión fueron ellos los primeros en acudir al llamado. Esto sería un valor agregado para servir a la ciudadanía. Por iniciativa, uno de los policías preguntó si alguien tenia perfume o colonia para ver si podía reanimar a la víctima; una ciudadana le dio un frasquito y el policía se lo acercó a la nariz de la desmaya para que inhale, pero la chica no se movía. Yo le ofrecí una colonia más fuerte, y el policía me dijo: “mejor hágalo usted”, lo hice pero tampoco reaccionó. Pasaba el tiempo y la ayuda no llegaba, hasta que una señora se acercó, movió a la chica y dijo: “Yo la llevo en mi carro”; la subieron al vehículo, y los policías se fueron custodiando el carro para que llegue lo más pronto posible a emergencia del hospital. Dios quiera que la joven haya sido atendida enseguida y se haya recuperado.
¡Cuántas personas han padecido también una larga espera y hasta habrán fallecido por falta de atención médica inmediata! Nadie por lo general asume responsabilidades o busca soluciones para evitar desenlaces fatales. ¿Se podría sectorizar a Guayaquil para ubicar lugares estratégicos donde permanezcan ambulancias bien equipadas con personal médico calificado que siempre esté disponible para atender llamadas de auxilio o emergencia a tiempo?
Después de haber sido testigo de lo sucedido a esa joven, me pregunto, ¿para qué sirven los impuestos? La respuesta la encontré en la página web del SRI (Servicio de Rentas Internas): Los impuestos sirven para financiar los servicios y obras de carácter general que debe proporcionar el Estado a la sociedad. Destacan los servicios de seguridad y justicia; infraestructura en lo relativo a vialidad y a infraestructura comunal; educación; y salud.
Myriam Cárdenas Amores,
Guayaquil