- AGO. 01, 2010 - Foto - Internacional - EL UNIVERSO
El Ministerio ruso de Situaciones de Emergencia afirmó este domingo que contuvo la progresión de los incendios forestales, cuya superficie se habría reducido levemente en la parte occidental del país, que desde hace un mes se ve afectado por una canícula sin precedentes.
La situación "mejoró sensiblemente" en las últimas horas, afirmó a la televisión Rossia 24 la portavoz del ministerio en Moscú, Irina Andrianova.
Según ella, la superficie afectada por el fuego se redujo de 7.000 hectáreas, para situarse en 128.000 ha.
"Para el día de hoy, 320 focos de incendio aparecieron, 210 fueron apagados", agregó citada por la prensa rusa.
"En los últimos dos días, las fuerzas del ministerio lograron evitar que se incendien casas, y evitaron las pérdidas humanas", subrayó la responsable.
Según el último balance oficial del ministerio proporcionado este domingo por la mañana, hasta ahora 28 personas murieron, pero dos cuerpos más fueron encontrados en una localidad de la región de Nijni Novgorod (centro), llevando el total a 30 muertos.
Los bomberos lograron controlar algunos de los incendios alrededor de ciudades, con la ayuda de residentes desesperados por salvar sus hogares, quienes lanzaron arena en las llamas y les llevaron agua en botellas grandes de plástico.
Las llamas descontroladas empezaron a amenazar a gran parte del oeste de Rusia la semana pasada. Ya han provocado la muerte de 28 personas y causado daños en 77 poblados, señaló el ministerio de Emergencias.
Miles de personas han sido evacuadas de áreas en la trayectoria de los incendios, y no se han registrado más víctimas mortales desde el miércoles.
Soldados y voluntarios se han unido a más de 22.000 bomberos en la lucha contra los incendios, que ardían justo a las afueras de Moscú y en varias provincias al este y el sur de la capital.
La región alrededor de Voronej, una ciudad de 850.000 personas a cerca de 75 kilómetros (300 millas) al sur de Moscú, ha sido una de las más afectadas. La mitad de las 300 viviendas de la aldea Maslovka fueron reducidas a cenizas.
Pero bosques en los límites de la ciudad, cerca de 1,5 kilómetros (una milla) de algunas casas, seguían encendidos. Bomberos lanzaron agua en el incendio desde el aire, mientras que residentes intentaban aplacar las llamas.
Entretanto, nuevos incendios aparecían en otras partes del país. De los 774 que ardían el domingo, 369 habían empezado en las últimas 24 horas. Se quemaron más de 128.000 hectáreas (300.000 acres), incluyendo en las regiones cercanas a Nijny Novgorod, la quinta ciudad de Rusia, y la ciudad de Ryazan, justo al sureste de Moscú. Los incendios también se intensificaban en regiones más al este como Mordovia y Tatarstán.
Una aire contaminado con cenizas se posaba sobre las ciudades, que ya estaban expuestas al calor. Muchos residentes se quejaban de dolores de cabeza y problemas intestinales.
En Moscú, la neblina ha venido principalmente de la turba formada en ciénagas de regiones cercanas. La turba tiene un alto contenido de carbono y puede generar gases peligrosos al prenderse y quemarse.