- AGO. 01, 2010 - Foto - Política - EL UNIVERSO
El mandatario Rafael Correa (quinto desde la derecha) asumió la presidencia pro témpore de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) el 10 de agosto del 2009.
QUITO. Los cancilleres Nicolás Maduro, de Venezuela; Ricardo Patiño, de Ecuador; y Jaime Bermúdez, de Colombia, en la última reunión de la Unasur, celebrada el jueves pasado.
Las malas relaciones diplomáticas entre Bogotá y Caracas se vuelven cada vez más tensas por temas como la supuesta presencia de guerrillas colombianas en territorio venezolano, que se denunció el 22 de julio pasado ante la Organización de Estados Americanos (OEA).
Para contrarrestar las denuncias colombianas, el presidente Hugo Chávez pidió la convocatoria de una reunión extraordinaria de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) en Quito. Sin embargo, el foro de cancilleres del jueves, que duró cuatro horas y media, terminó sin acuerdos, dejando en evidencia la falta de efectividad del organismo a la hora de lograr consensos.
El único acuerdo logrado fue que los presidentes de la región analicen el tema en una reunión “de alto nivel” que será convocada por el gobernante ecuatoriano Rafael Correa, actual presidente pro témpore del grupo, y el secretario, el ex presidente argentino Néstor Kirchner, quien no asistió a la convocatoria.
La Unasur, creada el 23 de mayo del 2008 en Brasilia (Brasil), es un intento más de integración regional que tiene como marco los procesos de liberación de mercados de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado Común del Sur (Mercosur), que llevan décadas sin concretarse.
Los países identificados con el socialismo del siglo XXI han cifrado grandes esperanzas en el organismo integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, pero no todos sus miembros simpatizan con las ideas bolivarianas, cuyo máximo representante es Chávez.
A la cita de la Unasur del jueves pasado, además de Kirchner, no asistieron los cancilleres de Brasil, Paraguay, Surinam y Guyana; los tres primeros enviaron representantes.
El coordinador de Relaciones Internacionales de la Universidad San Francisco, Carlos Espinosa, considera que la ausencia de Kirchner y de varios cancilleres le quitó peso a la última reunión de la Unasur, aunque no fue lo decisivo para “un decepcionante resultado”.
Añade que las divergencias entre los gobiernos de Venezuela y Colombia son demasiado grandes para dirimirlas en una reunión de la Unasur. “Si en el contexto de la OEA no se produjo una resolución, era aún más difícil lograrlo en Unasur”.
Espinosa anota que la obligatoriedad de tomar decisiones por consensos también limita la gestión de la Unasur. “Por lo tanto, es necesario que a nivel del Consejo de Seguridad de la Unasur se llegue a acuerdos para la seguridad común, incluyendo el control de actividades y grupos ilegales en la región, lo cual es una tarea a largo plazo”.
El objetivo principal de la Unasur es construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el financiamiento y el medio ambiente, entre otros, con miras a eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los estados.
Para Bertha García, analista en temas civiles-militares de la Universidad Católica de Quito, la Unasur está lejos de ser un instrumento fuerte y rápido de respuesta a tensiones diplomáticas, pues no cuenta con mecanismos contundentes en temas de seguridad para la región, debido a que se encuentra en un proceso de construcción.
Por ello debería ir implementado mecanismos sencillos de verificación. Uno de ellos: la conformación de una comisión con representantes diplomáticos de diversos países para constatar la denuncia sobre la presencia de guerrilleros colombianos en territorio venezolano.
“Al momento la región se encuentra en un periodo muy inestable y las tensiones dependen en gran medida de actores específicos, y ya no tanto de un manejo diplomático regular. Este es un elemento clave que la diplomacia debe tener en cuenta”, recalca.
Puntualiza que la Unasur es una esperanza para el futuro regional, en la medida en que los estados miembros se comprometan a afrontar directamente sus problemas.
La presidencia pro témpore de la Unasur se ejerce por un año. El primer periodo lo asumió la entonces presidenta Michelle Bachelet (Chile) y desde el 10 de agosto del 2009 el mandatario Rafael Correa. La sede se encuentra en Quito.
El organismo ha suscrito hasta el momento ocho declaraciones en las que ha ido delineando ejes de acción, y realizado cuatro reuniones de jefes de Estado, en las que se han tratado temas como la crisis política de Bolivia y el conflicto Ecuador-Colombia, entre otros.
Joaquín Hernández, analista internacional y catedrático de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo, identifica varias debilidades en la Unasur que limitan sus acciones para contribuir a la paz de la región.
La primera es que solo seis de los doce países miembros han ratificado los acuerdos de Unasur, lo cual le da el carácter de un organismo más de consulta que de resolución. Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Surinam y Uruguay no lo han hecho.
La segunda está en su capacidad de garantizar un espacio de neutralidad en todos los temas por discutir. Pero la posición de Brasil, según Hernández, no ha sido esa, pues asegura que varias veces ante Venezuela ha sido demasiado contemplativo.
La ausencia de Kirchner también da lugar a una serie de interrogantes sobre si lo hizo porque creía que no se concretaría una resolución, que se debería esperar a convocar a los jefes de Estado o porque no quería quemar su imagen.
Pese a ello, Hernández considera que la reunión de Quito dejó una imagen importante de imparcialidad de parte de Ecuador, que ejerce la presidencia pro témpore de la Unasur.
Sustenta su criterio en que una de las preocupaciones que había sobre la reunión de Quito era que Colombia quedase desautorizada y condenada, lo que en algún momento fue pedido por el presidente Chávez. Y considera que la presencia del canciller colombiano, Jaime Bermúdez, no se hubiera concretado sin antes haber tenido todas las garantías y seguridades de que sus planteamientos iban a ser tratados equitativa y respetuosamente. “De lo contrario, no hubiera venido”.
Otro problema es que los países de la Unasur tienen diferentes modos de entender el desarrollo, el equilibrio, la paz, temas de profundas negociaciones que no pueden ser resueltos mágicamente por una institución que todavía no tiene muy claras las reglas de juego. “Una clave de los grandes acuerdos de paz es la mediación y para ello debe haber una real decisión de los gobiernos”.
Hernández no considera que hay un peligro inminente de seguridad que afecte a la región. Cree que es mucho más una retórica de Chávez que parte de un objetivo de legitimación política frente a su crisis económica interna y al hecho de que la oposición sigue creciendo.
Sobre la región: Producción y riqueza
- Posee un PIB de 973.613 millones de dólares, con lo cual se constituye en la quinta potencia mundial.
- Tiene una población de 361 millones de habitantes, la cuarta a nivel mundial.
- Ocupa una superficie superior a los 17 millones de km².
- Sus exportaciones ascienden a un monto de 181.856 millones de dólares.
- Posee el 27% del agua dulce del mundo.
- Dispone de ocho millones de kilómetros cuadrados de bosques y dos océanos.
- Es la región que más alimentos produce y exporta en el mundo.
- Dispone de hidrocarburos para 100 años.
- El 95% de sus habitantes tiene una sola religión.
- Sus habitantes hablan, principalmente, dos lenguas que son mutuamente inteligibles, el español y el portugués.
- Tiene una historia común y valores compartidos.