La producción orgánica entra a restaurantes y ya se exporta

En medio del calor del mediodía, en Durán (Guayas), los conocimientos de Fanny Vera y Blanca Rosado en materia de agricultura orgánica es aún más deslumbrante.

Ambas mujeres, amigas, que bordean los 60 años, aprendieron hace dos años todo lo necesario para convertirse en microempresarias agrícolas.

Su empeño llegó al punto de que ahora se han vuelto en las proveedoras principales de las hortalizas para el Riviera de Guayaquil, uno de los restaurantes especializados en comida italiana, al que le venden berenjena, lechuga, albahaca y cebolla blanca.

Vera y Rosado recibieron capacitación directamente importada desde Italia, del movimiento Slowfood, una asociación ecogastronómica que se fundó en 1986 en Italia, con el objetivo de contrarrestar el fast food (comida rápida) y promover un tipo de desarrollo de una cultura de agricultura orgánica y de integración comunitaria.

Hay más de 1.150 grupos en el mundo, los cuales brindan capacitación permanente a sus miembros en temas de agricultura orgánica y buenas prácticas alimenticias.

Al exterior
Sumak Mikuy es una microempresa formada por 14 comunidades de Cotacachi, en Imbabura. Es miembro de la Unión de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Cotacachi (Unorcac) y se dedica a la producción de uvilla orgánica deshidratada para la exportación.

Verónica Acosta, gerenta general, explicó que gracias a un convenio de cooperación con la Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Corpei) y la empresa ecuatoriana SKS, la fruta se exporta hacia Alemania.

Sumak Mikuy vende una tonelada mensual de uvillas deshidratadas y la idea de dar un valor agregado a los cultivos surgió luego de detectar que la venta de frutas frescas no resultaba rentable, dijo.

El producto se creó inicialmente como un souvenir para los turistas que visitaban Cotacachi, no obstante, en busca de mayores recursos decidieron ampliar el campo de acción, sostuvo la microempresaria. Ahora, cerca de 50 agricultores de Cotacachi se dedican al abastecimiento de esta fruta.

Previamente, ellos obtuvieron una certificación orgánica que acredite que los cultivos están libres de químicos. Según indicó, esta debe renovarse cada año y requiere una inversión aproximada de $ 3 mil. Además de la uvilla deshidratada, la microempresa tiene otras líneas de productos orgánicos como la pasta de ají, mermeladas y pepas saladas de sambo.

En el 2009, Sumak Mikuy facturó unos 65 mil dólares. En el marco del ‘slow food’ diversificará su oferta con granolas y barras energizantes, a partir de quinua, amaranto y jícama.

Otro de los casos es Kallari, una asociación originaria del oriente ecuatoriano, que logró comercializar más de 200 mil tabletas de chocolate fino de aroma en los supermercados Whole Foods de EE.UU.

La comunidad, que se dedicaba a la producción de cacao, fue descubierta por el fundador de Scharffen Berger Chocolate en Berkeley, California, quien hizo una barra de chocolate con el cacao de Kallari y lo presentó en la conferencia de Terra Madre de Slowfood en la ciudad de Turín, Italia.

La asociación también cuenta con una cafetería donde ofrece sus productos, en el centro norte de Quito.

Una de las integrantes del convivio Productores del Norte, en Tulcán, Amparo Villarreal, en cambio, comercializa, a través de un convenio, un promedio de mil kilos de alcachofa a Inaexpo del grupo Pronaca.

Esta empresa las procesa y exporta a mercados como el europeo, señaló Villarreal.

880
Ecuatorianos son miembros del slow food.

1.150
Convivios (asociaciones) siguen esta filosofía en el mundo.

Con pausa...
Slow food está presente en Ecuador desde el 2007.

Existen trece asociaciones miembros en el país que han logrado exportar sus productos hacia Estados Unidos y Europa.

El movimiento se encuentra en Quito, Cuenca, Portoviejo, Santa Elena, Cotacachi, Tulcán, entre otros lugares.

La Espol cuenta con un convivio que se dedica a capacitación y promoción de huertos.

Restaurantes como Red Crab, El Portón, La Parrilla del Ñato, Caracol Azul, Riviera y Da Luiggi utilizan los productos orgánicos.