- JUL. 17, 2010 - Foto - The New York Times - EL UNIVERSO
Leonore Tiefer, una psicóloga/terapista sexual, en su oficina en Nueva York. Una farmacéutica busca que se apruebe en EEUU la venta de una píldora que mejore la libdio femenina.
Desde que el Viagra tuvo gran éxito de ventas en 1998, la industria farmacéutica ha buscado una píldora similar para las mujeres.
Ahora, un gigante farmacéutico alemán dice que tropezó con tal pastilla y trata de convencer a la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) que su droga puede ayudar a remediar el impulso sexual femenino inhibido. El esfuerzo ha desencadenado un debate sobre qué constituye un rango normal de deseo sexual femenino, donde los detractores dicen que la compañía trata de convertir una libido baja en una patología médica.
El 16 de junio, en un informe del personal de la FDA se recomienda no aprobar el fármaco diciendo que el fabricante, Boehringer Ingelheim, no ha dado buenas razones y que los beneficios de la píldora diaria no son más significativos que sus efectos secundarios, los cuales incluyen mareos, náusea y fatiga.
Dicho informe salió antes de una reunión de un panel asesor de la FDA que deberá votar sobre si recomendar que se apruebe la pastilla, que sería el primer fármaco orientado específicamente al impulso sexual inhibido en mujeres premenopáusicas.
Los informes del personal de la FDA tienen peso, pero no siempre cambian la votación de los paneles de votación, y ésta no siempre pronostica lo que se podría decidir finalmente.
Algunos analistas prevén que si el fármaco llega al mercado, podría haber ventas anuales en EU por 2,000 millones de dólares; o aproximadamente lo mismo que las ventas anuales combinadas de fármacos para hombres en EU, como Viagra, Levitra y Cialis.
En el último mes, Boehringer ha tratado de abrir camino con una campaña publicitaria sobre la libido inhibida de las mujeres, incluido un sitio en Internet, mensajes en Twitter, un documental en Discovery Channel y un recorrido publicitario con Lisa Rinna, una estrella de telenovelas y ex modelo de Playboy, quien se describe como alguien que ha padecido un trastorno al que Boehringer se refiere como una forma de “disfunción sexual femenina”.
No hay controversia en cuanto a que algunas mujeres tienen un nivel inhibido de deseo sexual que les provoca angustia. Boehringer menciona un padecimiento – trastorno del deseo sexual hipoactivo – que se incluye en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, un libro de consulta para psiquiatras y aseguradoras.
Sin embargo, muchos expertos dicen que a diferencia de la disfunción sexual en hombres – que tiene un componente físico obvio _, los problemas sexuales en las mujeres son mucho más difíciles de diagnosticar. Y, entre médicos e investigadores, hay un debate médico serio sobre si esos problemas se pueden tratar con fármacos. Algunos doctores defienden la psicoterapia o la orientación, mientras otros han recetado hormonas aprobadas para otros usos.
“Es un problema incierto y difícil”, señala el doctor Jeffrey T. Jensen, un catedrático de Medicina y director de la Unidad de Investigación de Salud de la Mujeres en la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón.
También hay un debate sobre cuán generalizado está realmente el trastorno del deseo sexual hipoactivo entre las mujeres. La literatura médica, incluidos artículos en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine, indican cifras por arriba de 10%, pero las farmacéuticas han financiado esos estudios.
Los críticos dicen que la campaña de mercadotecnia de Boehringer exagera la preponderancia de la enfermedad y podría generar ansiedad entre las mujeres, al hacerlas pensar que la padecen y requieren tratamiento médico.
“Se trata realmente de un caso clásico de etiquetar una enfermedad”, expresó Adriane Fugh-Berman, una catedrática adjunta de la facultad de medicina de la Universidad Georgetown, quien investiga la comercialización de fármacos y ha estudiado la campaña. “Los mensajes están orientados a medicalizar situaciones normales y también explotar la inseguridad tanto del clínico como del paciente”.
Hallazgo casual
Boehringer desarrolló el fármaco flibanserin como un antidepresivo, pero no funcionó. La compañía dice que se dio cuenta por casualidad que la pastilla, administrada diariamente por semanas, podía restablecer la libido femenina.
Peter J. Piliero, el director de asuntos médicos de Boehringer en EU, señala que la falta de libido al punto de la angustia es un problema grave para algunas mujeres.
“Es una enfermedad real”, notó Piliero en una entrevista. “Existe la necesidad médica no satisfecha de contar con un tratamiento para las mujeres premenopáusicas”.
Boehringer dice que el fármaco reduce el químico cerebral serotonina, que puede inhibir el deseo sexual, e incrementa la dopamina y norepinefrina, que mejoran el deseo. Al actuar sobre el cerebro femenino, es un enfoque diferente del de los fármacos hormonales o la acción del Viagra en los hombres, que incrementa el flujo sanguíneo.
En su solicitud para la aprobación de la FDA, Boehringer dice que sus dos estudios claves de 24 meses en 1.323 mujeres premenopáusicas que dijeron padecer angustia por la falta de libido, encontraron mejorías reducidas, pero estadísticamente significativas. Las mujeres vivían en EU o Canadá, la mayoría era casada, con buena instrucción y se dieron cuenta que padecían el trastorno del deseo sexual, pero, por lo demás, eran saludables. En resultados reportados el otoño pasado en una conferencia médica en Europa, se encontró que el fármaco incrementa “situaciones sexualmente satisfactorias” referidas por las pacientes a 4.5 mensuales en promedio. Las situaciones referidas, que no tenían que incluir orgasmos, se compararon con 3.7 mensuales en mujeres a las que se les dio un placebo y 2.7 de las que no tomaron nada.
El informe de la FDA, no obstante, dice que los datos de Boehringer no demostraron suficientemente un segundo criterio que la dependencia estableció para aprobar dicho fármaco – específicamente, que las mujeres también reportaran un incremento en el nivel del deseo sexual. La FDA pedía referencias diarias de las mujeres en los estudios; Boehringer dijo que proporcionó informes mensuales.
Lara Crissey, una portavoz de Boehringer, declinó hacer comentarios sobre el informe del personal de la FDA.
Búsqueda de otras empresas
Otras farmacéuticas que han buscado una droga para elevar el deseo sexual femenino incluyen a Pfizer, que pasó varios años tratando de mostrar que su Viagra podría funcionar para mujeres tanto como para hombres.
Cuando Pfizer concluyó esa investigación en 2004, dijo en un boletín de prensa que los trastornos sexuales femeninos son resultado “de un amplio rango de padecimientos médicos y psicológicos”.
Procter & Gamble buscó la aprobación de la FDA para un parche dermatológico que aumenta los niveles de testosterona en las mujeres a las que les quitaron el útero y los ovarios, pero no se otorgó en 2004 debido a posibles vínculos con cáncer de mama y enfermedades cardiovasculares. En 2006, no obstante, reguladores europeos, que dijeron que el parche de testosterona parecía seguro en dosis bajas, aprobó ese fármaco para tratar el deseo sexual inhibido en mujeres a las que les quitaron quirúrgicamente el útero y los ovarios.
BioSante Pharmaceuticals, una farmacéutica de Illinois, se encuentra en etapas avanzadas de pruebas de otro parche de testosterona que espera entregar a la FDA el año entrante. Y Vivus, una empresa de desarrollo de fármacos, está probando un aerosol abdominal diario para mujeres a base de testosterona, que dice ha resultado efectivo en las pruebas iniciales. Y otra investigación se centra en el antidepresivo buproprion, mejor conocido como Wellbutrin o Zyban.
El doctor Steven E. Nissen, un cardiólogo de la Clínica Cleveland e integrante del panel de la FDA en 2004 que rechazó unánimemente el parche de testosterona, señaló que el trastorno del deseo inhibido es un padecimiento médico real, especialmente en mujeres de edad mediana o mayores, debido a causas fisiológicas y psicológicas.
Nissen recordó que recibió muchas cartas de odio después de esa votación.
“La gente me escribió y me dijo: Ustedes los hombres tienen su Viagra, ¿por qué nos niegan esto?. Yo dije: Hey, sólo trato de hacer lo correcto. Tiene que ser científicamente contundente”.
Nissen indicó que no ha estudiado el fármaco de Boehringer.
Leonore Tiefer, una psicóloga y catedrática en la Universidad de Nueva York, quien ha investigado el tema del deseo sexual femenino durante más de una década y planea atestiguar en el panel de la FDA, dijo que Boehringer fue demasiado lejos con su campaña publicitaria.
“La vida sexual de las mujeres a menudo es una lucha, una decepción, un archipiélago de pesar”, expresó Tiefer. “¿Hay algún grupito de mujeres que podría beneficiarse con la intervención médica? Probablemente”.
Sin embargo, dijo que si se aprueba el fármaco, le preocuparía que “el grupo más grande de mujeres sin ninguna razón médica para su inhibición sexual inevitablemente estará mal informado y se le inducirá a error para pensar que existe una píldora que les puede proporcionar la vida sexual sobre la que leen, la que piensan que todos tienen”.
Boehringer también ha patrocinado clases de educación médica para doctores y enfermeras, sobre el trastorno del deseo sexual hipoactivo. En un curso, dado a conocer en línea en mayo, se pide a los doctores que diagnostiquen el padecimiento de una madre trabajadora de 42 años que atiende a tres hijos y a su madre enferma, y que no tiene deseo sexual. (Se menciona al marido sólo de paso.)
¿La respuesta correcta? Programar una cita de seguimiento para evaluar si se le puede diagnosticar trastorno del deseo sexual hipoactivo.