Creencias de ganaderos influye en la vacunación, según Conefa

JUAN CARLOS GÓMEZ
STO. DOMINGO DE LOS TSÁCHILAS.- Las cuarentenas declaradas en seis provincias del país, por brotes de aftosa, han dejado vacíos los laberintos de corrales de hierro y piso de cemento de las principales ferias ganaderas del país con millonarias pérdidas.

Desde hace un mes, en la feria de comercialización de Santo Domingo de los Tsáchilas no se ve el cerco de varias filas de camiones y camionetas no acondicionados para transportar animales grandes al acecho de las rampas de embarque.

El flujo de ganado en este lugar, de unos 6.000 bovinos, 2.000 porcinos y 200 equinos por semana, genera un movimiento mensual de unos 13 millones de dólares, cifra tres veces mayor a lo que destina el gobierno en un ciclo de vacunación contra la fiebre aftosa.

La medida sanitaria, según Vinicio Arteaga, presidente de la Asociación de Ganaderos de Santo Domingo de los Colorados, ocasiona a los finqueros unos 3 millones de dólares semanales en pérdidas al no poder movilizar a sus animales. "El virus no entiende las acciones de escritorio que son muchas veces politiqueras y la mayoría de veces cómodas y facilistas", expresó.

Aunque el dirigente reconoce que este Gobierno ha invertido en el programa de erradicación de la enfermedad, la falla radica en poca claridad de acción para identificar el problema. "El que no vacuna es el tenedor de ganado y el que no hace la acción de control es Agrocalidad, no hace lo que por ley debe hacer, erradicar la epizootia. Reclamamos una acción de decomiso de animales que no certifiquen su origen", apuntó Arteaga.

Para el director ejecutivo de la Comisión Nacional de Erradicación de la Fiebre Aftosa, Teófilo Carvajal, el problema radica en que no existe una educación adecuada. "Aún hay ganaderos que desconfían de la vacuna, creen que causa abortos, merma la producción de leche y en que el calostro que toman los terneros les da inmunidad contra el virus".

Explica que esos animales, que son el negocio de muchas fincas, no vacunados son las fuentes de expansión de la enfermedad porque a los ocho meses de nacidos llegan a las ferias sin ninguna protección, se contagian y llevan el temible virus a zonas lejanas del subtrópico, en donde los engordan o los usan de reproductores.

No comparte que se desmonte una estructura como la que tiene la Conefa para que pase su función a una Subsecretaría de Fomento Ganadero y a Agrocalidad, porque no cuentan con la experiencia ni el personal suficiente ni para expedir las guías de movilización. "Imagínese a un ganadero de El Empalme trasladándose a Guayaquil para obtenerla, qué pensar de lugares mas lejanos", señaló.

Sobre el plan emergente que implementarán estas entidades, revacunar al ganado gratuitamente desde el jueves pasaado con el fin de alcanzar una mayor cobertura vacunal, opinó que había sido mejor extender el plazo del ciclo de vacunación en 60 días. "Nuestros brigadistas no ingresaron por el invierno a varias zonas del subtrópico y la vacuna implica un gran esfuerzo para el ganadero y un gran estrés a las reses".

Sobre el comentario de una mutación del virus, no dio mucha credibilidad por su estabilidad, pero reconoció que es tarea de Agrocalidad decirlo.

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Años. Este lapso lleva declarada la presencia del virus en Ecuador y es obligatoria la vacunación desde hace diez años.