En cárcel de Ibarra 6 reos 'salen al aire'

Carlos Armas
IBARRA.- En la cárcel de esta ciudad, seis reos se expresan cada jueves libremente e interactúan con la audiencia mediante un programa radial que forma parte de un proyecto de rehabilitación

Los internos, que cumplen condenas de 6 hasta 16 años,  dicen que el programa denominado 'La Paradoja' les permite ser "libres" durante los 60 minutos  que dura el espacio que se transmite desde la cárcel y se emite por una radio universitaria y otras de la localidad.

Allí, los presos dan consejos, narran poesía y cuentan  sus experiencias para que la ciudadanía no cometa sus "errores".

Roberto Ramírez, mentalizador y director del proyecto, dice que la rehabilitación tiene otros componentes.

Faltan diez minutos para las 14:00 del jueves 22 de abril del 2009. En el espacio destinado para el departamento psicológico del Centro de Rehabilitación Social de Ibarra se vive un intenso ajetreo. Los reos se alistan para 'La Paradoja', el programa radial que se emite en vivo desde aquel lugar. Son seis los presos que forman parte de la emisión. Cinco de ellos se ubican alrededor de una pequeña mesa en la que están instalados los cuatro micrófonos que utilizarán en la edición 105ª del programa. El otro, el popular Chilli, Daniel Chiliquinga, hace de programador y prepara en el estudio de producción los segmentos pregrabados.

El psicólogo Roberto Ramírez, mentalizador y director del proyecto radial, realiza el enlace con radio municipal La Voz de Imbabura, que esta vez hará de matriz para que lo reprisen las emisoras Universitaria, de la Universidad Técnica del Norte, Mágica, Alborada y Popular.

Además de Chilli, Leonardo Burga, Pablo Díaz, Gerardo Gutiérrez, Miguel Burgos y Freddy Pinto son los internos de la cárcel que tienen la oportunidad de expresarse por la radio. Ellos purgan penas de entre 6 y 16 años por diversos delitos. "Podemos estar privados de la libertad, de tránsito, pero no en la expresión", afirma Burgos, mientras prepara el saludo y revisa el guión para el programa número 105. Él y Chiliquinga son los iniciadores del programa, hace tres años.

"Este espacio me ha cambiado, porque con esto intentamos concienciar para que nadie más cometa errores", asegura Burgos. Dice que mientras dure su condena (le restan 10 de los 16 años de sentencia) no desmayará en ese objetivo. Por eso él luce relajado. Viste un calentador, pero al advertir que va a ser fotografiado, reacciona: "Me voy a cambiar y ponerme una camisa, para salir más 'pintón'". Sus compañeros, sobre todo el director del programa, sonríen y le piden que se quede tranquilo, que luce bien tal como está.

Ramírez se ve feliz. Siente orgullo por el programa inspirado en el libro La Paradoja, de James Hunter, que relata el caso de John Daily, un hombre de negocios que ha fallado en su liderazgo como jefe, esposo y padre. En los tres años que lleva al aire 'La Paradoja', han pasado 30 reclusos por sus micrófonos y ahora ellos se han reintegrado a la sociedad. Aunque señala que no ha habido un seguimiento formal de ellos, conoce el caso de dos.

Ahora que están en libertad han puesto en práctica lo aprendido y están vinculados a la radiodifusión. Freddy Ponce realiza constantes visitas al penal García Moreno, de Quito, para efectuar una actividad similar. Lleva mensajes y difunde con los internos de ese centro el programa 'La Paradoja'. Paola Realpe dejó la cárcel de mujeres y hoy aprovecha lo aprendido. Ramírez dice que ella lo llamó para contarle que laboraba como voz comercial en radio Majestad, de Quito.

Y esa es la inspiración de los seis actuales protagonistas de 'La Paradoja'. En un monitor del departamento de psicología suena la señal de la emisora matriz. Son las 14:01 y un locutor de La Voz de Imbabura emite el mensaje: "A esta hora nos enlazamos con el Centro de Rehabilitación para escuchar el programa 'La Paradoja'...".

Apenas reciben el cambio, Chilli, desde una computadora, presenta el programa y como fondo musical suena la salsa El Preso, de Fruko y sus Tesos. Sobre todo se repite la frase "te hablo desde la prisión", y al mismo tiempo se escucha una serie de voces de ex participantes del programa, que dan la bienvenida. Quien hace de jefe, Freddy Pinto, da la señal ayudado por un cartel que dice "AL AIRE".

Roberto Ramírez, a nombre de todo el grupo, saluda a la audiencia: "Este será un programa especial porque haremos una remembranza del porqué en Ibarra se celebran las festividades de El Retorno", expresa. Además, presenta a la invitada y entrevistada del día, Martha Jáuregui, una ibarreña que conoce muchos temas de la historia de la ciudad.

Mientras transcurre el programa, Leonardo Burga, oriundo de Otavalo, escucha atentamente las intervenciones y toma nota, porque al final él será el encargado de hacer la síntesis y despedida en lengua quichua. Margarita Ramírez, la otra psicóloga del centro, también participa y se encarga de "poner orden y aclarar ciertas fallas o vacíos" que -según dice- normalmente suelen darse.

Los saludos de los oyentes tambíén se hacen sentir. Desde diferentes sectores llegan mensajes a través del número celular (09) 774-9955, adquirido especialmente para que el espacio sea interactivo.

Pablo Díaz, conocido como el Poeta Encarcelado, declama unos versos que compuso con ocasión de la festividad de El Retorno, que por estos días se recuerda en esta ciudad. "Ciudad Blanca, así quedó plasmada tu alma desde aquel fatal día en que fuiste sacudida; mas ni el temblor de tus raíces hizo en tus hijos temer ni darse por vencidos...", expresa Díaz, profesor de secundaria de Yaguachi (Guayas) y sentenciado por atentado al pudor.

Un breve suspiro corta su inspiración, mientras sus compañeros lo aplauden y se escucha el grito "¡viva Ibarra!". "Espero que mis hijos me perdonen por haber sido un mal padre y ciudadano", reflexiona Díaz.

Pinto agrega que lo principal es la paciencia y la tolerancia. Añade que por obtener recursos de manera fácil se involucró en un delito de plagio. "Estoy detenido justamente, pero también sé que no somos unas lacras sociales. Esperamos que cuando salgamos no se nos cierren las puertas", señala.

Luisín Montaño, esmeraldeño, hace el papel de presentador de artistas. "El odio que antes marcaba nuestra mente ya desapareció. Hoy solo cuento el pasar de los días y aún guardo la esperanza de que mi esposa, Blanca, y mis pequeños hijos no me darán nunca la espalda", dice Montaño, con optimismo.

Consuelo Flores es una asidua oyente. "Resulta curioso que las personas internas de la cárcel hablen en una radio. Pero es interesante porque, pese a que han cometido errores, hablan de valores y sentimientos", señala la mujer.

Lo que comenzó el 18 de febrero del 2007 como un programa de estudio de libros y reflexión, hoy se ha convertido en un espacio de interés social y colectivo que rompió las barreras de esta cárcel poblada ahora por 380 personas. Pero no solo es el programa radial. Hay otros componentes, como la sensibilización y el compartir experiencias en las celdas con estudiantes de colegios, talleres a distancia y trabajo. Además, se vincula a los internos en otras tareas, como obras de teatro y dramatización.

El jueves 22, por ejemplo, 30 jóvenes del colegio Teodoro Gómez de la Torre asisten a un conversatorio acerca de las experiencias y vivencias de los internos, luego visitan y conocen sus celdas, intercambian criterios y sacan sus propias conclusiones. "Consideramos que este proyecto es bueno, porque ayuda a nuestros estudiantes a reflexionar sobre lo que significa elegir un mal camino y estar inmiscuidos en los vicios...", señala Rosa Aguirre, trabajadora social del plantel y quien acompaña a sus alumnos en la visita.

Los internos Eugenio Haro y Luis Benalcázar son los encargados de guiar en "su casa temporal" a ocho alumnos. Con recelo y algo de temor, los jóvenes transitan por los pasillos del centro carcelario. "¡Uy!, así ha sido...", expresa Marcelo Zurita y asiente Carla Espinoza. Esas visitas se dan todos los jueves, desde las 10:00 hasta las 11:00.

'La Paradoja' Nº 105 llega a su fin. Ramírez alaba a sus pupilos. "Hasta yo me equivoco, pero ellos lo hacen con soltura", expresa. Al final hay carcajadas y felicitaciones. "¡Chuza, se me trabó la lengua!", "¡casi me olvido el nombre!", "¡qué difícil el apellido de la invitada!", son parte de los comentarios posteriores al programa. Los reos vuelven a sus celdas, a la espera de un nuevo programa.