Berenjenas a la parmesana

Me han preguntado algunas veces cómo hago para que las berenjenas no estén amargas.  A continuación les doy mi forma de prepararlas... me cuentan qué tal les quedan.

Empezamos pelando las berenjenas por completo, luego las cortamos a lo largo en más o menos 0,5 cm de ancho y espolvoreamos sal.

Las ponemos sobre una bandeja por unas 3 horas, de manera que el agua se vaya escurriendo. Antes de freírlas las lavamos rápidamente en agua y secamos bien.

Mientras están “en reposo” hacemos refrito con cebolla perla y ajo; aparte pelamos los tomates, quitamos la parte verde, hacemos una cruz en la parte de abajo, los pasamos diez segundos por agua hirviendo y luego  por agua fría con hielo, quitamos la piel con la punta del cuchillo, los cortamos en cuatro, quitamos la semilla y la parte líquida (la podemos guardar para usar en otra receta), luego cortamos todo en cubos, sazonamos con sal, pimienta, tomillo, romero; dejamos cocinar a fuego lento, probamos si hay acidez y si es así ponemos un poco de azúcar.

Una vez que las berenjenas están bien secas, las pasamos ida y vuelta por harina, sacamos el exceso con las manos (como aplaudiendo), las freímos en aceite caliente y luego las colocamos en papel absorbente.

A la hora de montar el molde, ponemos en el fondo el tomate concassé (la preparación que hicimos), luego una capa de berenjenas, espolvoreamos queso parmesano, luego otra capa de tomate, otra de berenjenas y así hasta terminar el molde; la capa   superior debe ser de tomate.

Ponemos bastante queso parmesano encima y horneamos alrededor de 35 minutos en 160 grados Celsius. ¡Bon appétit!